Desde hace ya algún tiempo, y gracias a la maravilla del ebook (si tuviese que viajar con el original en papel no lo llevaría a cuestas, por su tamaño, en los aviones), estoy leyendo la detallada y minuciosa biografía de un gurú de la tecnología fallecido recientemente. No hace falta que diga el nombre.
A pesar de lo denso de la narración y la cantidad de detalles que se enumeran sobre sus decisiones empresariales y personales, me está resultando verdaderamente revelador.
Existen artículos por la red opinando sobre el mismo tema, y todos resultan en conclusiones similares. A este personaje se le podían atribuir múltiples calificativos, y todos ellos muy diferentes entre sí: creativo, tirano, visionario, antipático, emprendedor, cruel, romántico, egocéntrico...
El libro es tan exhaustivo que antes de llegar a la mitad del mismo (lo cual lleva su tiempo, creedme), ya tienes dentro de ti la imagen de su personalidad tan clara que parece que hayas tratado con él directamente durante años.
Me está sirviendo de mucho. La parte positiva de dicho sujeto me está motivando enormemente, dándome ideas y algunas ya las pongo en vigor en mi día a día profesional. La parte negativa también es capaz de hacernos ver cómo nuestras ambiciones o prioridades individuales, llevadas al extremo como hacía él ("campo de distorsión de la realidad"), pueden machacar y hundir moralmente a los que nos rodean y están obligados a sufrirnos a diario.
Siempre he pensado que los casos extremos son la mejor manera de darnos cuenta de los efectos de lo que hacemos continuamente, y que por ser de menor intensidad, nos conduce a obviar nuestra influencia en el resto.
No es una biografía para todos los públicos, más allá de la portada y de la fama del personaje en sí, y estoy seguro de que muchos serán capaces de pedir el procesamiento post morten del individuo al conocer de sus prácticas y actitudes con el prójimo.
Llegar a entender a alguien así, el por qué hacía las cosas y qué había dentro de su cabeza para establecer tan extrañas prioridades y conjunto de valores, es un ejercicio de abstracción singular que no todo el mundo está dispuesto a hacer.
Son miles las anécdotas y genialidades ahí descritas , pero no es fácil ahondar en tal cantidad de crueldad y frialdad como repartió a su alrededor.
Y aunque aún llego por algo menos de la mitad de su minuciosa vida, me quedo con una de las últimas frases que he leído en estos días:
"¿Qué si soy un tirano? Sí, seguramente lo sea. Pero la gran mayoría de las veces tengo razón"



