Se terminó el año. Al fin. Se terminó un año en el que triunfó el pesimismo. Todo se tiñó de gris y los agoreros consiguieron que, a base de repetirlo una y otra vez, el desastre se consumase. Nos hemos dejado arrastrar durante meses hacia ese agujero que, en realidad, al principio de todo, no existió, pero que por medio de esa hipnosis mediática del pánico inducido, hemos acabado por crear entre todos.
¿Y a quién elegimos para que nos saque de él hoy? A los mismos que lo crearon. Aquellos que nos inculcaron el modo de vida ultra-ambicioso y establecieron la religión de la especulación como algo por encima de la moral y la ética, ahora han sido los designados para indicarnos el camino que nos lleve a salir de un pozo cavado por ellos mismos.
¿Y qué consejos nos han dado? Quedarnos en casa. No movernos. No arriesgar. Quedarnos quietos. Sin hacer ruido. Comer poco. No viajar. No hablar con otras personas. No pensar. No imaginar. No crear. Si no gastas, tienes más. El problema es cómo conseguirás lo que necesitas pasado mañana, cuando se te acabe lo que tienes hoy.
Pesimismo. Tristeza. Retroceso. Tonos grises. Eso es lo que dijeron que iba a pasar, durante años, y eso es lo que nos dicen que hay que asimilar, y por mucho tiempo. Todo puede ir a peor. ¡No salgas de casa!
Pero yo me resisto. Seguramente haya comenzado el año más importante en mi vida. De hecho, si las cosas van medianamente bien, mi vida será muy diferente al final de este año.
No pienso quedarme sentado. No pienso contagiarme de la apatía ante las supuestas malas noticias. No colaboraré a fomentar el desánimo.
Afortunadamente ya ha comenzado este año, y va a ser fantástico.
¿Y a quién elegimos para que nos saque de él hoy? A los mismos que lo crearon. Aquellos que nos inculcaron el modo de vida ultra-ambicioso y establecieron la religión de la especulación como algo por encima de la moral y la ética, ahora han sido los designados para indicarnos el camino que nos lleve a salir de un pozo cavado por ellos mismos.
¿Y qué consejos nos han dado? Quedarnos en casa. No movernos. No arriesgar. Quedarnos quietos. Sin hacer ruido. Comer poco. No viajar. No hablar con otras personas. No pensar. No imaginar. No crear. Si no gastas, tienes más. El problema es cómo conseguirás lo que necesitas pasado mañana, cuando se te acabe lo que tienes hoy.
Pesimismo. Tristeza. Retroceso. Tonos grises. Eso es lo que dijeron que iba a pasar, durante años, y eso es lo que nos dicen que hay que asimilar, y por mucho tiempo. Todo puede ir a peor. ¡No salgas de casa!
Pero yo me resisto. Seguramente haya comenzado el año más importante en mi vida. De hecho, si las cosas van medianamente bien, mi vida será muy diferente al final de este año.
No pienso quedarme sentado. No pienso contagiarme de la apatía ante las supuestas malas noticias. No colaboraré a fomentar el desánimo.
Afortunadamente ya ha comenzado este año, y va a ser fantástico.

