Carlos Carome
Hola, arruinador.

Te escribo esta carta porque ya estoy cansado de tus comentarios. Estoy cansado de que, por cada nueva idea, proyecto o ilusión que comparta contigo, tu primer comentario empiece con la para "pero" o con un "pfff" y una mueca de disgusto.

Me cansé cuando le pusiste pegas al coche que te dije iba a comprar, a la casa que estaba buscando, al viaje que me gustaría hacer, al trabajo por el que me entrevistaban o hasta a la chica que te presenté.

Ahora no te pienso contarte nada más. Doy por imposible que entiendas que las cosas no se te muestran porque queramos que nos las revientes, si no porque estamos ilusionados porque nos salgan bien.

Si lo que pretendes es demostrar que sabes de todo y que todo eso te lo has planteado y descartado en tu infinita sabiduría, o simplemente ganar cartas para después soltar un "te lo advertí", nos tocas bastante las narices.

Crees que deberíamos seguir tus anti-consejos y desmontar todo lo que empezamos a construir, pero en realidad a nadie nos gusta tu vida, por lo que cualquier camino que nos lleve a parecernos a ti tendrá el efecto totalmente contrario.

Antes de soltarte "un vete a la mierda" o un "¿Y a ti quién te ha pedido tu opinión? ¿Por qué piensas que me importa?" a la cara, que sepas que he decidido no contarte nada más.

Pero tranquilo, que si algo de todo lo que intento me sale mal, me preocuparé de que lo sepas para que puedas ser un poquito más feliz.

Saludos
votar
Carlos Carome
Hemos llegado al límite. 
Ya no somos personas, si no cajas de reproches.
Ya no nos hablamos, sólo nos gritamos.
No compartimos nada, ganar la batalla al contrario es el único objetivo.
Todo lo que hablamos entonces que podía ser el principio de un magnifico viaje, se ha convertido en un presente negro y terrorífico.

Todo parece muerto, ¿para qué seguir?



Hoy sería un buen día...  para que me tocase la lotería y olvidarme alejarme de todos vosotros.
votar
Carlos Carome
Hace un rato, leía en El País un artículo esclarecedor: Aquí si que hay brotes verdes

Describe la forma de trabajar y hacer negocios que se ha establecido en esa isla tecnológica de Palo Alto, y cómo varios españolitos han conseguido entender el modelo e integrarse en él con relativo éxito.

El artículo enfrenta dos visiones de este tipo de gente: la ambición y la creatividad.

La primera puede resultar negativa, excesiva, casi inmoral, si se ve desde análisis puramente económico.  Pero en realidad detrás se haya la innovación, la necesidad de ver realizadas las ideas, de crear algo nuevo, de materializar propuestas.

Leyendo el texto reconozco virtudes que en mi razonar considero imprescindibles en ingenieros y empresas tecnológicas, pero que desgraciadamente son aniquiladas por pensamientos timoratos, pesimistas y derrotistas.

El win-win es otro concepto que echo en falta en mi entorno del día a día. Ese posicionamiento beligerante continuo, partiendo de la idea del egoísmo o el enfrentamiento, dentro del equipo, de la empresa o con tu compañero de negocios, está presente en la mayoría de las relaciones. El mutuo interés, el trabajo conjunto y preocuparse por la satisfacción del otro rara vez se encuentra entre nosotros.

Me alegra saber que esa forma de pensar existe en el mundo real, que no es una utopía en la que yo me mueve como un loco que lucha por imposibles.

No se dónde acabaré para ello, pero seguiré intentando que las cosas sean de esa manera que creo que deben ser.

votar
Carlos Carome
Nadie se lo esperaba, fue una cascada de malas noticias, imposibles de prever. 

En España explota la burbuja inmobiliaria, y los bancos se quedan con las casas sin poder evitarlo.... o no.

Fijaros en un detalle importante:

- Fecha de comienzo de la crisis: Crisis_de_las_hipotecas_subprime (Wiki) y
Burbuja_inmobiliaria_en_España (Wiki)
- Fecha en que el Señor Botín hizo un movimiento "sorprendente": Santander Vende (ElPais)
- Fecha en la que el BBVA vende sus edificios: BBVA Vende (ElPais)
- Fecha en la que Telefónica, repsol, etc.. vendieron sus edificios: Todos los grandes venden (El mundo)


¡Joder, qué suerte tuvieron!
votar