Carlos Carome
Si yo digo que los que están arriba, los elegidos, lo hacen mal, por supuesto que escuece. Si demuestro que su gestión está lejos de ser aceptable y que ponen argumentos para justificarse como que "no se ha podido hacer nada para salvaros", por supuesto que escuece. Si se les responde que para hacer los de siempre y no cambiar las cosas no hacen falta dirigentes, que para dejar caer las cosas cuesta abajo por su propio peso y no intentar cambiar el rumbo no hacen falta tantos capitanes en el barco, por su puesto que escuece. Si les explicas que no puede aparecer sólo después de que las cosas se hayan ido a pique, que no tienen capacidad de previsión, que no hay planes a medio ni largo plazo, que no tienen ninguna idea nueva y que su táctica es únicamente no hacer ruido cuando las cosas están calmadas, y echar la culpa a otro, a la situación o a las estrellas cuando les toca sufrir a los de abajo, por supuesto que escuece. Si dibujas una situación en la que al final ellos no tienen ningún poder ni capacidad de decisión y se comportan como simples marionetas de otros, a pesar de cada día hacen demostraciones verbales de fuerza, por supuesto que escuece.

Y a partir de ahí las excusas, las conspiraciones, las amenazas, el reclamo del cumplimiento de la ley que ellos no cumplen, el recordar los derechos de pocos por encima de los de todos...

Un circo lamentable, en el que los pasaos y las bestias están en este caso alrededor, fuera de la pista y sin mucho más que decir que lo de siempre, mientras observan como otros exigen su derecho a que los que trabajan para ellos, aunque desde arriba, cumplan con su trabajo.


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Carlos Carome
Es algo que irrita, saca de quicio. Que te des cuenta de que alguien te trata como si fueses gilipollas. Esa persona que te oculta información y piensa que no te das cuenta, que te simplifica las cosas porque no vas a ser capaz de entenderlo, que le quita hierro a tus problemas porque piensa que exageras...

Son más listos que tú, te dan mil vueltas y sabe mucho más de la vida de lo que tu serás capaz de aprender en lo que te queda sobre la faz de la tierra.

Siempre dudo de qué es mejor: soltarles un gran exabrupto a la cara o dejarles creer su superioridad y metérsela doblada.

Lo sé, siempre estoy igual. Tratando de vengarme, devolvérselas a los demás, buscando como hacer que los demás paguen por lo que hacen.

Pero en realidad soy un estudioso de la conducta humana. Desde que tengo perro me he dado cuenta que un animal como éste no es más que una simplificación del ser humano. Como cualquier otra ciencia, si te limites a analizar y comprender lo básico, puedes llegar a dominar los temas complejos. Mi perro supone para mi la posibilidad de practicar correcciones y hacer deducciones sobre comportamiento que se que comprueban en individuos simplones y previsibles de la raza humana.


Y eso enriquece. En definitiva, es sabiduría.
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