Carlos Carome
El otro día estuve en el Real Madrid - Barcelona en el Bernabéu. El partido de liga.

Sólo había ido una vez al Bernabéu, hace muchos años. Esta vez era por unos clientes. Teníamos dos grupos de entradas. Ellos cogen las de la zona VIP, con cátering. Nosotros las otras, no son malas tampoco. Tribuna, buena altura, justo donde ponen las cámaras de televisión.

Cuando nos encontramos en la puerta del estadio, se han apuntado dos más. Pero no hay más entradas. "Tranquilo"- me dicen - "Hemos conseguido dos más, pero nos tienes que ayudar. Nos han dicho que tenemos que recogerlas en la puerta 55, vente con nosotros por si no nos entendemos en ingles."

Les acompaño a la puerta 55. Allí hay cientos de personas. Queda media hora para que empiece el partido. Vuelven a hablar por teléfono en ingles con su contacto, que les dice que busquen a alguien que les tiene que dar un sobre... aquello es un caos. Al final le pido que me pase el teléfono y yo hablo con él en español. Me dicen que es un tal Salgado.

Cuando me pasa el teléfono y me presento, me explica que es Michel Salgado, el jugador. Me cuenta que ha dejado las entradas en esa puerta, que debe haber alguien que me las entregue, que siempre lo hacen así. Me dice que pregunte, que las ha dejado Chendo de su parte, que me las darán en un sobre. Debo coger el sobre, sacar las entradas, y meter la cantidad de dinero que me especifiquen. Cuando termine, le llame de nuevo.

Era Michel Salgado, lo reconocí por la voz. Le pregunto a un segurata sobre el sitio donde se recogen entradas dejadas por los futbolistas, y me señala la cola de más de cincuenta personas. Ante mi cara de estupor, me explica que normalmente son cuatro o cinco, pero en estos partidos todo el mundo vende sus entradas.

Se lo explico a mis colegas, y me insisten en que espere hasta que terminen. Mientras esperamos, veo como sobres y sobres son entregados al personal. Les pregunto a mis amigos cómo coño han contactado con Michel Salgado. Uno de ellos me explica que tiene un amigo en la embajada de su país en Madrid, y que conoce a muchos jugadores. Y remata diciendo: "¡Si el otro día estuvimos cenando con Guti!"

Ahí queda eso.
votar
Carlos Carome
Siempre me han rechinado esas listas en las que hablan de las personas mas influyentes: músicos, actores, ... ¿Que significa ser influyente?

Sin embargo, últimamente me siento con esa capacidad. Se me escucha, no sólo la gente con la que trato día a día, si no aquellos que tienen poder. Toman mis ideas, las hacen suyas, y las defienden, y las ponen en práctica. Y otro ven mis palabras en las suyas.

Resulta algo extraño. Estoy convencido de que es algo temporal, influido por los hechos recientes, pero es mi obligación aprovecharlo.

Creo que se deben aprovechar los vientos favorables para intentar redirigir el barco, sobre todo si se ve que los timoneles de siempre nos dirigen de cabeza a los arrecifes.

Los de arriba me dicen que nunca habían oído las voces de ahí abajo, que creían que nadie tenía nada que decir, que no se podía hacer nada más diferente a lo de todos los años.

Os animo a hablar, a opinar, a ignorar la censura. Tenemos una oportunidad, al menos una.


votar
Carlos Carome
Sigo convencido de que era el momento y el lugar. Probablemente el tono y las palabras podían mejorarse, seguro. Pero tenía que decir lo que quería decir.

Ahora, con las cartas encima de la mesa, juguemos el partido, a ver quién tenía razón.

Pero no pienso volverlo a hacer. Estas cosas son necesarias de vez en cuando, pero en el día a día hay que demostrar más de lo que se habla.

Prometo que a partir de mañana seré bueno... casi siempre.


votar
Carlos Carome
De nuevo me cruzo con un espabilado que se cree que por su edad, posición, dinero, experiencia o iniciativa puede hacer lo que le de la gana sin pensar en lo que afecta a los demás su propio provecho.

Un elemento que ya despuntaba cuando nos conocimos hace pocos meses, que si bien debería saber que en los negocios nunca se debe aprovechar uno de los descuidos del contrario a sabiendas, quizás no me sorprenda tanto su actitud sabiendo en qué parte de la empresa ha hecho su carrera.

Comercial sin escrúpulos, vende motos bocachanclas, ha pensado que haciendo las cosas sin decírselo a nadie le ayudará a imponerlas sin que después haya oportunidad de volverlas atrás.

Mala suerte. Me pillas en un buen momento, para mí, claro. No sólo por mi estado de ánimo, si no por mis ganas de pelea. Estoy deseando dejarte las cosas bien claras, quizás acojonarte un poco, y que sepas lo que pienso de ti.

En función de tu cara, ya veremos cuál será el siguiente paso. Pero quiero divertirme.
votar