El otro día estuve en el Real Madrid - Barcelona en el Bernabéu. El partido de liga.
Sólo había ido una vez al Bernabéu, hace muchos años. Esta vez era por unos clientes. Teníamos dos grupos de entradas. Ellos cogen las de la zona VIP, con cátering. Nosotros las otras, no son malas tampoco. Tribuna, buena altura, justo donde ponen las cámaras de televisión.
Cuando nos encontramos en la puerta del estadio, se han apuntado dos más. Pero no hay más entradas. "Tranquilo"- me dicen - "Hemos conseguido dos más, pero nos tienes que ayudar. Nos han dicho que tenemos que recogerlas en la puerta 55, vente con nosotros por si no nos entendemos en ingles."
Les acompaño a la puerta 55. Allí hay cientos de personas. Queda media hora para que empiece el partido. Vuelven a hablar por teléfono en ingles con su contacto, que les dice que busquen a alguien que les tiene que dar un sobre... aquello es un caos. Al final le pido que me pase el teléfono y yo hablo con él en español. Me dicen que es un tal Salgado.
Cuando me pasa el teléfono y me presento, me explica que es Michel Salgado, el jugador. Me cuenta que ha dejado las entradas en esa puerta, que debe haber alguien que me las entregue, que siempre lo hacen así. Me dice que pregunte, que las ha dejado Chendo de su parte, que me las darán en un sobre. Debo coger el sobre, sacar las entradas, y meter la cantidad de dinero que me especifiquen. Cuando termine, le llame de nuevo.
Era Michel Salgado, lo reconocí por la voz. Le pregunto a un segurata sobre el sitio donde se recogen entradas dejadas por los futbolistas, y me señala la cola de más de cincuenta personas. Ante mi cara de estupor, me explica que normalmente son cuatro o cinco, pero en estos partidos todo el mundo vende sus entradas.
Se lo explico a mis colegas, y me insisten en que espere hasta que terminen. Mientras esperamos, veo como sobres y sobres son entregados al personal. Les pregunto a mis amigos cómo coño han contactado con Michel Salgado. Uno de ellos me explica que tiene un amigo en la embajada de su país en Madrid, y que conoce a muchos jugadores. Y remata diciendo: "¡Si el otro día estuvimos cenando con Guti!"
Ahí queda eso.
Sólo había ido una vez al Bernabéu, hace muchos años. Esta vez era por unos clientes. Teníamos dos grupos de entradas. Ellos cogen las de la zona VIP, con cátering. Nosotros las otras, no son malas tampoco. Tribuna, buena altura, justo donde ponen las cámaras de televisión.
Cuando nos encontramos en la puerta del estadio, se han apuntado dos más. Pero no hay más entradas. "Tranquilo"- me dicen - "Hemos conseguido dos más, pero nos tienes que ayudar. Nos han dicho que tenemos que recogerlas en la puerta 55, vente con nosotros por si no nos entendemos en ingles."
Les acompaño a la puerta 55. Allí hay cientos de personas. Queda media hora para que empiece el partido. Vuelven a hablar por teléfono en ingles con su contacto, que les dice que busquen a alguien que les tiene que dar un sobre... aquello es un caos. Al final le pido que me pase el teléfono y yo hablo con él en español. Me dicen que es un tal Salgado.
Cuando me pasa el teléfono y me presento, me explica que es Michel Salgado, el jugador. Me cuenta que ha dejado las entradas en esa puerta, que debe haber alguien que me las entregue, que siempre lo hacen así. Me dice que pregunte, que las ha dejado Chendo de su parte, que me las darán en un sobre. Debo coger el sobre, sacar las entradas, y meter la cantidad de dinero que me especifiquen. Cuando termine, le llame de nuevo.
Era Michel Salgado, lo reconocí por la voz. Le pregunto a un segurata sobre el sitio donde se recogen entradas dejadas por los futbolistas, y me señala la cola de más de cincuenta personas. Ante mi cara de estupor, me explica que normalmente son cuatro o cinco, pero en estos partidos todo el mundo vende sus entradas.
Se lo explico a mis colegas, y me insisten en que espere hasta que terminen. Mientras esperamos, veo como sobres y sobres son entregados al personal. Les pregunto a mis amigos cómo coño han contactado con Michel Salgado. Uno de ellos me explica que tiene un amigo en la embajada de su país en Madrid, y que conoce a muchos jugadores. Y remata diciendo: "¡Si el otro día estuvimos cenando con Guti!"
Ahí queda eso.






