Carlos Carome
La muerte no es igual para todos. Todo el mundo muere, todos moriremos, eso hay que tenerlo presente. Decían en El Cuervo que el niño se convierte en hombre cuando se da cuenta de que tarde o temprano morirá.

Vivir siendo consciente de ello, es la manera de darle el valor real que tienen las cosas, como recientemente se ha recordado en palabras del gurú de Apple. Otra muerte reciente.

Empecemos por esa. Un genio. Un triunfador. De los que vulgarmente se abusa de la expresión "hecho así mismo". Por supuesto ya ha salido alguien a asegurar que no era "tan buena persona". Nadie había dicho lo contrario, pero gracias por el esfuerzo. El mundo le ha reconocido como diferente en esa virtud de visionario y creativo. Nadie excepto los cercanos sabrán si era buena o mala gente. Da igual.



La segunda muerte, el asesinato de un dictador. El "amigo extravagante" de muchos siempre había sido el mismo, ahora y 40 años antes, e incluso fue considerado malo malísimo por los ingleses en los ochenta. Pero tenía dinero y había dejado de molestar al resto. Sin embargo, nadie se ha apenado por su muerte. Es más, "se lo merecía" es el sentimiento generalizado. Aunque no tuviésemos ningún reproche personal que hacerle... ¿el precio de la gasolina? Nuestro Rey lo recibió no hace mucho como un invitado más.


Y hace ayer la que a mi más me ha afectado, y puede que a mucha gente. Lo reunía todo, joven, llamativo, polémico, luchador, con futuro. Y su muerte rápida, accidental, injusta, impredecible...

Duro, muy duro debe de ser para todo su entorno, enorme en estos casos, incluido el familiar. No me lo quito de la cabeza. Las imágenes...



Ahora que recuerdo, otros más recientes... Amy, Jacko, ... más inesperados, sin actividades profesionales de riesgo. 

Qué diferentes cada uno de los casos. Yo no los he vivido igual. Quién se lo merece, quién se veía venir que podía pasar, quién se lo temía, etc...

Cada uno será recordado en la historia no como se merezca, si no como la sociedad mande y quiera. Triste.

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