Carlos Carome
Sea lo que sea lo que pretendas construir, necesitas dos tipos de participantes, más allá de la materia prima: manos y cabezas.

Siempre hacen falta ejecutores, que reciban órdenes claras y precisas y construyan con eficiencia, rigor y calidad. Visibilidad reducida, responsabilidad limitada y encantados con la rutina y enfrentar algo que ya habían hecho antes.

Pero antes de que toda esta gente empiece a producir hacen falta cabezas. Cabezas que analicen el problema, que lo descompongan, que busquen soluciones, que inventen alternativas, que sepan identificar las virtudes de cada mano, que asignen tareas bien definidas, y que después organicen la construcción del mecano con las piezas.

Puedes tener miles de manos bien formadas y motivadas, pero como no tengas las cabezas imprescindibles para organizar el trabajo, o peor aún, como cometas el error de ponerle una gorra a una mano que sólo puede llevar guantes, estás perdido.

Aplicadlo a lo que queráis. Empresa, sociedad, gobierno, etc. Necesitamos líderes, creativos, innovadores, motivados. Mano de obra siempre sobra, y si falta, es que nos va muy bien.

La mayor parte de la gente está simplemente esperando instrucciones. Y después, simplemente se defenderá para salir lo mejor parado posible. Encontremos a alguien que esté convencido de lo que dice, que entienda de lo que habla, que tenga ganas de hacerlo y esté dispuesto a defenderlo.


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