Carlos Carome
Llega el verano y tu estilo de vida sufre un cambio. Duermes aproximadamente 20 horas al día, profundamente, y cuando sales, si hace mucho calor, vuelves rendido a casa.

Seguro que no lo sabes, pero los humanos usamos mucho la expresión "llevar una vida de perros" como sinónimo de estar puteado todo el día. Un día me pondré a investigar quién y cuándo creo semejante expresión, y cómo vivían los perros en aquella época, porque cualquier parecido con la realidad en nuestros días es pura coincidencia.

El resto, los bípedos, vivimos soñando con que llegue un día, ése en el que cambiamos con mucho gusto nuestra rutina y nos adaptamos a nuevos horarios, compañías, comidas y lugares, cuanto más diferentes a los actuales mejor.

Estoy seguro de que si a ti te preguntásemos, no te apetece nada meterte en el asiento de atrás del coche durante varias horas para escapar de aquí, pero creo que te lo pasarás muy cuando vuelvas a ver el mar.

Recuerdo que tu primera experiencia en frente del gran salado, con curiosidad al principio y huida minutos después por el estruendo de las olas. Esta vez estará más difícil que puedas echarte nuevo amigos correteando por la orilla, porque verás que está bastante más petado de gente.

En cualquier caso, mientras estás aquí tumbado a mis pies sin más preocupaciones que cuándo volveremos a salir al parque hoy, yo intento ver cómo rematar todo lo que debo en mi último día de asistencia a mi celda diaria.

Será intenso, y mientras tú, durmiendo.


votar