Hoy por segundo día consecutivo he visto a un hombre, no el mismo que ayer, andando por los trozos de tierra que hay en la intersección entre la M-40 y la A-2.
Esos lugares, normalmente con hierba y árboles no llevan a ningún lado. Están rodeados por guardarrailes y para salir de ellos en cualquier dirección debes cruzar al menos cuatro carriles de autopista.
¿Dónde van? ¿De dónde vienen? ¿Cómo han llegado hasta allí? ¿Dónde creen que están?
Me recuerdan a otras dos situaciones que veo alrededor de las autopistas a menudo. La primera son los adictos que circulan por los arcenes de la M-31 cuando van y vienen a comprar drogas a unas chabolas-supermercado de la zona. Deben cruzar dicha autopista para llegar a Madrid, y la M-40 también.
La segunda es una imagen que salió en televisión de un hombre que vivía en un lugar parecido, no recuerdo si en el interior de una rotonda de la M-40 o en un espacio similar entre los carriles de uno y otro sentido.
Hace tiempo también me encontraba gente caminando por el interior de los túneles de la M-30.
Son como animales perdidos, perros, liebres, que cruzan sin saber cómo buscar un sitio mejor, pero sin tener una urgencia clara de llegar al otro lado.
Recuerdo mi primer día de trabajo en San Fernando de Henares, al poco de llegar a Madrid.Basado en mi ignorancia, consulté en Avenida de América el trayecto para llegar al polígono donde estaba mi nueva empresa y conté paradas, sin percatarme de que miraba un esquema con el itinerario resumido. Como consecuencia, me bajé del autobús varios kilómetros antes. Anduve por la vía de servicio de la A-2, aproximadamente por donde vivo ahora, un buen rato, hasta que llegue a San Fernando de Henares y cogí un taxi.
Llegué un par de horas tarde al trabajo.
Deduzco que toda esta gente que veo andando por las autopistas no llega tarde a ningún sitio.
Esos lugares, normalmente con hierba y árboles no llevan a ningún lado. Están rodeados por guardarrailes y para salir de ellos en cualquier dirección debes cruzar al menos cuatro carriles de autopista.
¿Dónde van? ¿De dónde vienen? ¿Cómo han llegado hasta allí? ¿Dónde creen que están?
Me recuerdan a otras dos situaciones que veo alrededor de las autopistas a menudo. La primera son los adictos que circulan por los arcenes de la M-31 cuando van y vienen a comprar drogas a unas chabolas-supermercado de la zona. Deben cruzar dicha autopista para llegar a Madrid, y la M-40 también.
La segunda es una imagen que salió en televisión de un hombre que vivía en un lugar parecido, no recuerdo si en el interior de una rotonda de la M-40 o en un espacio similar entre los carriles de uno y otro sentido.
Hace tiempo también me encontraba gente caminando por el interior de los túneles de la M-30.
Son como animales perdidos, perros, liebres, que cruzan sin saber cómo buscar un sitio mejor, pero sin tener una urgencia clara de llegar al otro lado.
Recuerdo mi primer día de trabajo en San Fernando de Henares, al poco de llegar a Madrid.Basado en mi ignorancia, consulté en Avenida de América el trayecto para llegar al polígono donde estaba mi nueva empresa y conté paradas, sin percatarme de que miraba un esquema con el itinerario resumido. Como consecuencia, me bajé del autobús varios kilómetros antes. Anduve por la vía de servicio de la A-2, aproximadamente por donde vivo ahora, un buen rato, hasta que llegue a San Fernando de Henares y cogí un taxi.
Llegué un par de horas tarde al trabajo.
Deduzco que toda esta gente que veo andando por las autopistas no llega tarde a ningún sitio.


