Cuando todas la manos son útiles, aparece alguien que decide retirar la suya. Es una acto de cobardía, escudado detrás de un procedimiento administrativo, ejecutado por una persona capaz de anteponer unos míseros euros que no le pertenecen, pero que mejoran su nota en la ambición del poder, al respaldo casi involuntario y sin esfuerzo que da el tener un resquicio de vida normal dentro de la desesperación.
La vida es tranquila cuanto más creemos que se parece a la de los demás, lo normal, en lo bueno. Tener nuestra pareja, nuestro trabajo, nuestra casa, es lo que nos hace encontrar una estabilidad y nos permite conciliar el sueño cada noche, a pesar de los avatares del día a día que nos hacen tambalearnos de lado a lado mientras estamos fuera de nuestro hogar.
En una situación dolorosa, son esos hilos que nos atan a la normalidad los que nos hacen levantarnos del suelo con mayor facilidad y recuperar la fuerza necesaria para afrontar otra embestida del viento racheado.
Cortar un hilo como ése a una persona que está luchando por salir adelante con todas sus fuerzas, es un acto ruin y despreciable, que dice mucho de quienes lo ejecutan, convirtiéndose así en los peores aliados de lo que se llama humanidad y sentido común, y añadiéndolos a las filas de los mercenarios y descerebrados que son capaces de traicionar a todos los suyos por unos sucios céntimos en sus bolsillos.
Ánimo jefa, seguimos contigo.
La vida es tranquila cuanto más creemos que se parece a la de los demás, lo normal, en lo bueno. Tener nuestra pareja, nuestro trabajo, nuestra casa, es lo que nos hace encontrar una estabilidad y nos permite conciliar el sueño cada noche, a pesar de los avatares del día a día que nos hacen tambalearnos de lado a lado mientras estamos fuera de nuestro hogar.
En una situación dolorosa, son esos hilos que nos atan a la normalidad los que nos hacen levantarnos del suelo con mayor facilidad y recuperar la fuerza necesaria para afrontar otra embestida del viento racheado.
Cortar un hilo como ése a una persona que está luchando por salir adelante con todas sus fuerzas, es un acto ruin y despreciable, que dice mucho de quienes lo ejecutan, convirtiéndose así en los peores aliados de lo que se llama humanidad y sentido común, y añadiéndolos a las filas de los mercenarios y descerebrados que son capaces de traicionar a todos los suyos por unos sucios céntimos en sus bolsillos.
Ánimo jefa, seguimos contigo.












