Carlos Carome
Reconozco que tu aparición me ha sorprendido, y aunque te voy a dedicar este post, no creo que lo vuelva a hacer.

Primero, por tu declaración de intenciones, por la que me dices que me dices "hola y adiós", que pasas a presentarte y despedirte, a comunicarme que cierras un ciclo, en tono positivo eso sí.

Segundo, porque no quiero mantener un diálogo público por medio de este lugar. Bueno, público en una dirección, porque yo te leo, y tú me lees a mi, pero el resto no te ven.

Todo parte de este blog, que no soy yo, si no una parte de mi. Seguro que ya lo sabes, pero este blog surgió de la necesidad de sacar fuera de mi cosas que me estaban comiendo por dentro. Comenzó en un momento muy claro de declive en mi vida, y por el que se estropearon un montón de cosas. No tenía alguien cerca que me diese la oportunidad de desahogarme como yo necesitaba, y vi que el vomitar aquí mis pensamientos podría hacerme bien.

Después de éste decidí que necesitaba más espacio, sobretodo quería separar mis diferentes vidas para que la gente cercana a mi no mezclase realidad con fantasía, y así lo hice. Después una parte de mi vida tomó cierta relevancia, la de los viajes, y abrí otra ventana.

Y como resultado de éstas, una amiga me ofreció asociarnos en una más, y de allí salió un juego muy divertido. Otra habitación diferente.

Después de toda esta andadura apareces tú, y me dices que llevas ahí sin hacer ruido mucho tiempo, y prestando toda la atención que puedes a mi mundo. En éste, mi día a día, lees lo que yo decido compartir. O simplemente, lo que yo decido expulsar fuera de mi. Te identificas, sacas partido a mis ideas o razonamientos y las aplicas a tu día a día.

¡Y te sirve! Eso es lo que me ha encantado. En realidad, si lo piensas, no significa que llevemos vidas paralelas, si no que fuiste capaz de entender mis reflexiones como un punto de vista diferente a lo que a ti te pasaba, y sacaste beneficio de ello.

Avanzaste, cogiste lo que servía de cada lado y lo pusiste en práctica con tus condicionantes. Y reconoces que avanzas. Eso  es lo que me gusta.

Ahora te despides, necesitas otro cambio. Es tu decisión. Pero al igual que yo no soy culpable de lo bueno que te ha pasado, tampoco creo que pueda influir en tu vida de manera tan radical.

Yo no soy este blog. Él es sólo un parte de mi. Seguramente no publico todos mis defectos, y cuando muestro alguno, lo hago interesadamente. Pero lo que está, es cierto, eso sí.

Aún así, me gusta la imagen que da de mi. Sobretodo lo uso yo. Me leo. Me veo. Me analizo. Me obligo a avanzar. Y para eso lo puse aquí.

Una vez más, encantado de tenerte por aquí.
votar