Y cuando la esperanza se había perdido, cuando el final de la vida parecía tan cerca, cuando los responsables comenzaban a frotarse con nerviosismo el cuello como palpando ya el filo de la guillotina acariciándolo, cuando se empezaban a contar las bajas previstas por docenas y cuando otros empezábamos a mirar hacia la puerta como salvación, se hizo la luz. Y lo que parece una solución chapucera, improvisada e incómoda, puede convertirse si se aprovecha en la piedra angular de una revolución, de un cambio, de una oportunidad para enterrar cadáveres de dinosaurios que apestan las calles desde hace años, y reconvertir este viejo utilitario en un deportivo con posibilidades.
Gente valiente y con actitud. Los únicos que pueden hacer cambiar las cosas.
Gente valiente y con actitud. Los únicos que pueden hacer cambiar las cosas.



A veces es la única forma...
Besicos