Carlos Carome
Y cuando la esperanza se había perdido, cuando el final de la vida parecía tan cerca, cuando los responsables comenzaban a frotarse con nerviosismo el cuello como palpando ya el filo de la guillotina acariciándolo, cuando se empezaban a contar las bajas previstas por docenas y cuando otros empezábamos a mirar hacia la puerta como salvación, se hizo la luz. Y lo que parece una solución chapucera, improvisada e incómoda, puede convertirse si se aprovecha en la piedra angular de una revolución, de un cambio, de una oportunidad para enterrar cadáveres de dinosaurios que apestan las calles desde hace años, y reconvertir este viejo utilitario en un deportivo con posibilidades.

Gente valiente y con actitud. Los únicos que pueden hacer cambiar las cosas.

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1 Response
  1. Belén Says:

    A veces es la única forma...

    Besicos