Carlos Carome
Durante los últimos días han pasado dos cosas que han despertado mi vena creativa, que se encontraba bastante mustia últimamente (bueno, quizás haya contribuido el haber dormido unas horas más de la media de los últimos meses, por fin).

Esta mañana mismo, por quehaceres de la vida diaria, he cogido el metro después de mucho tiempo. Aparte de la semihuelga que acontecía durante el día de hoy, me he vuelto a encontrar con ese bosque de caras tan diferentes, con esa multitud de vestimentas tan dispares, que mi imaginación ha vuelto a imaginar personalidades, historias, secretos inconfesables, historias dramáticas y anécdotas divertidas para combinación de dos o más de ellos. Pero bueno, eso, como de costumbre, seguramente acabe en George, que es su sitio.

El otro hecho que me ha trastocado (en el buen sentido) un poco la cabeza, que la ha sacado de la monotonía rutinaria, ha ido el recibir un comentario en un post antiguo. El contenido detallado no viene a cuento, además, no será publicado por expreso deseo de su autor, pero destaco de él la declaración improvisada de alguien desconocido de que me sigue desde hace tiempo, y la influencia de lo que ha leído en este blog en su vida.

Dos sensaciones me han venido hoy a la cabeza al pensar en ello. Una, el saber que has entrado a formar parte de la vida de alguien, que quizás nunca conocerás, pero que te sigue en esta pequeña ventana y que ha querido hacértelo saber. Es algo extraño. Y yo me pregunto ¿qué pensarán los escritores y los músicos de verdad sabiéndose seguidos por miles de personas, incluso admirados por sus talentos?

Y lo segundo que se me ha venido a la cabeza es ella. ¿Y si es ella la del comentario? Segundos más tarde me he dado cuenta de que era imposible. Pero al volver a recordarla a ella, a la que me dio por muerto hacer ahora dos años, y que me remató el diciembre pasado, sólo se me han venido decirla dos cosas:


  1. Espero que estés bien
  2. De nuevo, perdón.



P.D.: Aprovecho la ocasión para mandar un agradecimiento a los seguidores silenciosos.
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