Carlos Carome
Lo podemos ver por todos lados en este mundo virtual. Foros, comentarios en los periódicos digitales, etc... En cualquier lugar en el que alguien tenga la posibilidad de "expresar su opinión" respecto a cualquier tema, allí los encontrarás.

Son seres sin mucha capacidad de expresión, que antes de aparecer en el mundo virtual se limitaban a discutir con la televisión, a no escuchar las noticias completas, a insultar a los protagonistas antes de saber si era cierto o no lo que decían sobre ellos y a opinar hasta si les parece bien o no que haya gente que eche ketchup a las albóndigas.

Ahora los reconocerás en La Red porque nunca crean un tema por sí mismos, y, si lo hacen, contiene una sola frase que no empieza con mayúsculas, rara vez tiene una tilde y seguramente le falten letras a las palabras. Normalmente se dedican a responder a cualquier tema, da igual su naturaleza, de una o varias de las siguientes maneras:

  • Qué cabe esperar de un país como éste en el que...
  • Y qué esperáis con inútiles como [nombre de político]...
  • No hay derecho que sigan pasando estas cosas...
  • Pues a mi no me gusta.
  • etc...
No suelen aportar nada a la conversación, aparte de su incontenible deseo de que toda la comunidad sepa que "a él/ella no le gusta algo", sin poner ningún argumento de por medio. Y resulta curioso, porque en los lugares donde más suelen proliferar los miembros de esta superficial especie es en aquellos en los que se permiten los comentarios o la participación de forma anónima, con lo que el nivel de ridiculez al ver algo como "Anónimo: pues yo no pienso comprármelo", alcanza ya cotas insuperables.

Pero estos seres a veces se convierten en peligrosos, ya que suelen llevar asociada cierta dosis de irresponsabilidad. En muchos de los casos, sus superfluos comentarios van acompañados de descalificaciones, insultos y exabruptos de los que no son conscientes que quedan registrados para siempre. Están acostumbrados en la vida real a soltar lo primero que se les pasa por la cabeza, nunca dedicando más de 1,7 segundos a analizar la información que les acaba de llegar, por lo que en Internet se comportan de la misma manera, sembrando los lugares de opinión pública de mierda lingüística anti-cerebral que hace muy incómodo al lector intentar enterarse de lo que el resto de participantes tiene que decir.

Desde aquí yo animo a cualquier administrador de sitios públicos a exigir un mínimo de contenido en los comentarios de los participantes, habilitando si es necesario una utilidad anexa a la zona de debate, para que los que simplemente no tengan nada que aportar elijan una opción a contabilizar para fines estadísticos entre:

  • No
  • Me gusta
  • Me parece una mierda
  • Jaja
  • Eres un puto crack
  • ¿Qué esperáis con un gobierno tan lamentable como éste?
  • Me parece que el protagonista de este tema es un hijo de puta...
Y otras sandeces similares. A ver si así conseguimos que dejen de molestar.

PD: Si creéis que exagero, pasaros un día a leer comentarios de cualquier noticia en Internet de El Mundo. El tal anónimo suele estar sembrado. Plagado de premios Nobel está eso.
votar
1 Response
  1. Jorge Says:

    De trolls está el mundo lleno, que dicen :) Forman parte ya de la ciberecología ...