Carlos Carome
Uno de los mundos más interesantes para observar y analizar de cuantos nos rodean a diario es el fascinante universo de la publicidad.

Estudiar las tácticas que se emplean para captar la atención y convencer a determinado grupos de individuos, en función del interés de la marca en cuestión, es todo un hobbie que entretiene más de lo que parece.

A poco que se observe, se ven como se amontonan los anuncios destinados a mujeres en una franja horaria, los de coches y bancos en otras, como relacionan los programas de televisión con los productos, los productos con el protagonista del anuncio, el producto con lo explícito o sutil del mensaje.

De los que veo (involuntariamente) a diario, hoy me he fijado especialmente en este:


Y yo me pregunto: ¿cuáles son las razones que les han llevado para colocar esa foto en el anuncio?

Porque el texto no hace alusión ni de cerca a la joven de la foto. Analicemos cosas... botón de voy a tener suerte... ¿representa ella alguna de clase de premio?

Quizás intentan que los paisanos en cuestión, al ver el anuncio, piensen en su mujer, y digan, joder, si me toca el premio a lo mejor la puedo cambiar por una de estas...

¿O esa chica representa al jugador  tipo de la lotería?

¿Y esa pose tan sugerente? ¿Llevará ropa?

Lo digo en serio, este anuncio me tiene pero que muy intrigado... ¿a vosotros no?
votar
Carlos Carome
Esta mañana, ya de vuelta al tajo desde ayer, en una reunión con compañeros de proyecto, ante la pregunta de nuestro jefe a un responsable de uno de los trozos del bicho que tenemos entre manos (también llamado cacharro, monstruo y apelativos similares), sobre la situación del mismo, él ha contestado: "me han dicho que está algo mejor que ayer".

Creo que a todos nos ha venido la misma imagen a la cabeza, porque hemos reaccionado de la misma manera. Nos lo hemos imaginado como un paciente en la UCI de un hospital, y nos hemos reído un rato con la imagen.

Y la verdad es que es así, un proyecto o un sistema a estas alturas de proyecto, muy cerca de la entrega y con dificultades importantes se asemeja bastante a un paciente... hay veces que parece que lo pierdes del todo y se intenta reanimar, se estabilizan sus constantes vitales, de repente empieza a sangrar por un lado, el corazón se para... vamos, que el pasillo de ingeniería en una jornada de de fase final del proyecto es como un episodio de House... en el que se opera de gravedad con frecuencia y se hacen trasplantes, transfusiones, amputaciones y demás pruebas médicas... y sí, también la gracia está en encontrar el diagnóstico correcto...

Quizás, en otras fases de la vida de un monstruito de estos, las imágenes que lo reflejen sean otras. Al comienzo es como una familia en la que hay un nuevo rico, uno de estos que toda la vida ha vivido con lo justo, y de repente esta forrado hasta las trancas. Como un toreo o un futbolista que les paga los caprichos a los padres y a los hermanos. todo el mundo quiere venir a cenar a casa, todos tienen ideas de cómo usar el dinero y sólo se ven sonrisas por los pasillos.

Después hay otra fase en la que te das cuenta de que el cliente tenía una idea muy diferente en la cabeza de lo que al final creías que se le había vendido, y no haces más que tener reuniones y reuniones, hacer presentaciones   dando palos de ciego, y rehacer y rehacer documentos. Es como descubrir la vida secreta que en realidad lleva tu pareja, y enterarse de que no trabaja donde te dijo, tiene una amante, dos hijos secretos y que prácticamente se levanta por las noches para irse a dormir con la vecina. Te tienes que replantear tu vida desde el principio...

Y otro de los momentos estelares es aquel en el que los directores del proyecto se dan cuenta de que falta muchísimo más de lo que pensaban para acabar, y se ha gastado infinitamente más de lo que se calculó a estas alturas. La situación es similar a ésta: "Papá, Mamá, estoy embarazada". 

Nunca olvidaré lo que un consultor americano nos comentó del otro lado de esas situaciones, el que va tapando la mierda hasta el último momento, el que no para de contestar durante el año mientras sigue sonriendo: "Bien, bien, vamos bien. Está terminado ya el 80%". A esa táctica el consultor la llamaba "perfumar el cerdo". Buenísimo.

En definitiva, digno de contar, como ya lo hacen genios como Dilbert y grandes aprendices como mi ex-compa en Sinergias sin Control (no os fiéis de las últimas entradas, que está de vacas).

Una convivencia difícil, con muchos matices, e infinidad de anécdotas.... por no hablar de los personajes...
votar
Carlos Carome
Estoy cansado de las banderas, las nacionalidades y los supuestos derechos de propiedad de la gente sobre territorios sólo por haber nacido, o vivido allí.

Hace poco, en Emiratos Árabes, me preguntaban por Cataluña y el País vasco, y cómo veía yo el que "no quieran ser españoles".

Analizar esa expresión, tantas veces repetida en nuestro País, puede llevar a explicar mi punto de vista al respecto. Para empezar, ¿qué es un nacionalismo? ¿qué se reivindica? Autoridad e independencia para decidir... sobre su dinero... porque de nada más... ¿de quién? De la gente que vive en un territorio. Se suele identificar Patria con territorio. Y sobre el territorio se aplica el concepto de propiedad. Es ridículo.

Los países como territorios no existen. Las personas son las que de verdad determinan una comunidad, sea la que sea, y su cultura, tradiciones, lenguaje o en casos más reducidos, relaciones familiares entre ellos. Todo lo demás añadido, es decir, territorios y banderas, no es más que parafernalia añadida para ejercer propiedad y derechos.

Las banderas son algo que no soporto. Para mi siempre han tenido una connotación bélica, estandartes enarbolados para la identificación de los ejércitos en las batallas, para marcar los territorios conquistados y para identificar la propiedad de un castillo. Para nada más.

Un País sin gente no existe. Una frontera lo único que indica es el alcance de la aplicación de las leyes, a quién hay que pagar impuestos, y quién ha construido las carreteras. Las fronteras nunca indican la lengua que habla la gente que allí vive, cuáles son sus tradiciones y qué creencias religiosas procesan.

Por lo que vemos cada día, los Países sólo son representados para exigir poder económico, competiciones deportivas, guerras, conflictos de todo tipo, etc... En la mayoría de los casos, no hay nada de humano representado detrás de todo eso, si no poder, méritos deportivos de unos pocos (¿cómo te representan? ¿qué relación tienes con ellos y no con los otros contra los que compiten? ¿que viven a menos de mil kilómetros de tu casa?), o más conquista y toma de poder.

Los países, las personas que hay detrás de una bandera o de un nombre como España o Cataluña, deberían ser nombrados para compartir, para aportar, para mostrar al resto. La diferencia debería ser un valor que se comparta, que enriquezca, nunca un arma para diferenciarse, exigir, imponer o valorar económica o políticamente.

Cada vez que se usa una supuesta identidad (¿cuánta gente puede asegurar pertenecer a una tierra desde siempre? ¿cuántas generaciones son válidas para ser nacional de un territorio?) para enfrentarla a otra, para ejercer "derechos" por ser quién se es, para ganar por encima de otro, se muestra un desconocimiento muy grande de la condición humana, de las relaciones personales y de la convivencia civilizada más básica.

No sé, todo me deja un regustillo a conflicto, enfrentamiento, prepotencia, yo por encima del resto, yo soy mejor siempre... sinrazón generalizada.

Sólo es mi visión.
votar
Carlos Carome
Normalmente soy una de esas personas que, antes de decir "No voy a poder", prefiero comprobarlo por mi mismo. No me gusta que me digan que algo no se puede hacer sin que me lo demuestren, con palabras o con hechos.

Desconfío mucho del interés que le pone la gente para hacer las cosas, y más de alguien que te partida se rinde sin intentar las cosas, por lo que en la mayor parte de los casos, yo lo intento.

De pequeño cogí la costumbre (o manía, según mi madre) de desarmar las cosas que dejaban de funcionar. La mayor parte de las veces no servía de nada, el aparato en cuestión quedaba más inservible después de la operación, pero poco a poco me fue sirviendo para aprender cómo funcionaba y qué posibilidades de solución podrían encontrarse.

En la vida real lo intento, y aunque no lo consiga siempre, no considero nunca que haya perdido el tiempo, porque cualquier experiencia aporta conocimiento, y el concocimiento siempre acaba aplicándose, tarde o temprano.

Existe el tópico ése de que los hombres no queremos nunca preguntar por una dirección cuando estamos perdidos (odio los tópicos hombres vs. mujeres), pero en mi caso particular prefiero intentar orientarme antes de preguntar sin realizar ningún esfuerzo ¿Pérdida de tiempo? En absoluto.


Primero, ahora tengo un sentido de la orientación bastante bueno, y se recorrer calles y buscar alternativas para llegar a sitios desconocidos diferentes a la planificada. No tengo GPS y no lo echo en falta. Simplemente miro el mapa antes de salir, como mucho tomo alguna nota de algún desvío, y a partir de ahí, me guío de mi orientación.

Otra ventaja que se le saca a intentar encontrar el camino es el descubrir cosas nuevas. Con la moto se puede cambiar de dirección en una ciudad o carretera con mucha más facilidad, por lo que a menudo suelo "perderme" intencionadamente para aparecer en lugares por los que no planifico mis rutas, para después encontrar el camino por mis propios medios.

Antes de decir "no puedo", intentarlo. Y si después de hacerlo, no se puede, algo se habrá aprendido.

Parte mala de todo esto, evito pedir ayuda para solucionar problemas personales... pero ese es otro tema.
votar
Carlos Carome
Algo así es la impresión que le queda a uno después de leer los periódicos cada día, últimamente.

No es que encuentres un bando que acuse de hacer algo ilegal. Simplemente uno se acusa al otro de hacer más cosas ilegales, o cosas más ilegales que el otro. Y eso apesta, apesta mucho.

Es como de pequeños, que cuando había una riña un crío le decía al otro "Pues tu eres tonto" y el otro respondía "Pues tú más". Así hasta que uno sentenciaba "Pues tú infinito", que nos enseñaron que no había nada más grande que "infinito", aunque alguno se empeñase en decir "mil veces infinito" o "infinito por infinito".

Luego estaba esa otra versión, algo más "madura", que sobretodo yo la oí en películas americanas, que, cuando no se sabía que contestar a una acusación del contrario, se le espetaba: "Pues tu madre es una gorda". Y se quedaban tan panchos.

Pues esto es lo mismo. "Fíjate lo que haces, qué malo eres y qué cabrón", "Pues tú el año pasado las liaste peores". "Ya, pues como cuente yo lo que sé que has hecho en el otro lado"...

Y se supone que estos elementos nos convencen a todos para que les votemos, y dirijan en qué gastarse la pasta que dicen que tenemos que apoquinar cada uno para que "la sociedad funcione".  Curioso. Estos son las personas en las que tenemos que confiar nuestro futuro.

Y lo peor de todo no es que se empiecen a destapar chanchullos (¿Alguien pensó alguna vez que no existían? A poco que hayáis trabajado en un empresa cerca de los que "llegan a acuerdos con el cliente", tendréis miles de referencias similares a otra escala).

Lo peor de todo esto es el asco que da pensar que, cuando no están acusando unos a otros, es que están tranquilos, y si están tranquilos es porque ninguno pierde, y si ninguno pierde, es que todos están ganando...

Y eso apesta mucho, demasiado. ¿A quién votarás?
votar