Carlos Carome
Cuenta la leyenda que, cuando el pequeño extranjero llegó a la ciudad, nadie creía que su principal interés fuese la distribución de mercaderías. Antes de su llegada, los que informaban sobre su próxima incorporación a la comunidad, narraban sus virtudes como auditor de construcciones, siendo capaz de ayudar a los desesperados ingenieros en dotar de seguridad a sus edificios y puentes antes de ser utilizados por los clientes, ya que el índice de accidentes debido a defectos estructurales iba peligrosamente en aumento.

Hablaban de él como experto en técnicas llegadas del otro lado del mundo y en el uso de herramientas y artilugios de los que hasta entonces sólo se tenía noticia en la ciudad por medio de la literatura.

Pero cuál fue la sorpresa de todos al ver que, a los pocos días de sí, establecer su actividad como compañero de los ingenieros en la consecución de la seguridad debida, el pequeño extranjero empezó a desplegar por la ciudad sus pequeños puestos de venta de mercancías traídas de todo el mundo. Nadie se explicaba como podía  atender semejante complejo comercial  a la vez que cumplía con sus obligaciones en la construcción, pero cada vez su oferta era mayor.

Extendió tanto sus tentáculos de distribución por la capital, que el mismísimo Jesucristo (muy popular en aquellas fechas por la ciudad debido a sus teorías catastrofistas) tuvo que expulsarle de uno de los templos que él frecuentaba acusándolo de hereje y advirtiéndole de que si lo volvía a hacer tendría consecuencias.

Desde entonces mantiene su actividad paralela en la clandestinidad. Nadie sabe como llega hasta él la mercancía, dónde la guarda, cuánto saca con ello, si de verdad le merece la pena el tiempo dedicado... Son muchos los que aún reconocen conocer su oferta, recibir sus ofrecimientos y ser tentados por sus oportunidades.

Aunque ya no puedan verse como antes sus puestos callejeros con olor a incienso, repletos de artilugios extraños y traídos de otros mundos.
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Carlos Carome
Llevabas tiempo dormido, quizás desde que te conozco, quizás desde antes de que yo llegase.

Ellos, a los que debía importarles, no se daban cuenta, o quizás sí, pero no llegabas casi ni a molestar. Simplemente estabas ahí, tranquilo, te echabas tus cabezadas, y no te metías con nadie. Después te ibas a tu casa, y tan tranquilo.

Pero los demás sí te veíamos, y nos resultaba raro, que te dejasen dormir y dormir. No es que nos diese envidia, nosotros no queremos dormir allí, pero la sensación era extraña, todos a lo nuestro, cada uno con sus problemas, y tú allí, durmiendo.

Algún día coincidí contigo, compartimos algunos momentos, y mientras el resto estábamos charlando sobre el tema en cuestión, tú... te dormiste. Entiéndelo. Es raro. Casi que incomoda. Sobretodo si me toca despertarte.

Te cambiaron de lugar, más arriba. No te dejaban dormir como antes. Cada dos por tres, alguien te hablaba. Y para colmo, te pedían cosas. Pero aún así, te buscaste un rinconcito muy tranquilo, apartado del mundo. Se tiene que estar a gusto allí, sin preocupaciones. Aislado. Conseguiste volver a dormir.

Pero el otro día te despertaron de un grito. Alguien se acercó a tu oído y te sacó violentamente de tu letargo. Y desde entonces corres desorientado, como un pollo sin cabeza por los pasillos, de despacho en despacho, preguntando a quien no debes, buscando soluciones.

Parece que ya es tarde. Mientras dormías el mundo avanzaba, y te has quedado bastante atrás. Por mucho que corras, alguien ha ocupado tu sitio en el vagón donde tú deberías estar.

Quien sabe. Quizás, tarde o temprano, pase otro tren, y te puedas subir a echar otra cabezadita.
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Carlos Carome

El País. Forges
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Carlos Carome
Para empezar, vayamos a la definición de la R.A.E.:


secuela.

(Del lat. sequēla).

1. f. Consecuencia o resulta de algo.

2. f. Trastorno o lesión que queda tras la curación de una enfermedad o un traumatismo, y que es consecuencia de ellos.


(Tiene otras acepciones ya  fuera de uso)

Por lo tanto, llamar "secuela" a todas las continuaciones de novelas o películas basadas en un episodio original, no es del todo correcto, por mucho que alguien se haya preocupado de documentarlo así en la Wikipedia.

Sólo sería válido, por ejemplo, en su segunda acepción, para los casos en los que un odio irracional contra Jim Carrey se haya producido después de ver Ace Ventura, pero no para todas las continuaciones de películas, por muchas probabilidades de que sean malas...

A mi me interesa llevarlo a las relaciones personales (¡qué raro! ¿eh?).

De nuevo la segunda definición es muy acertada. Trastorno o lesión. Quedan secuelas, a mí me han quedado varias, y lo reconozco. Sí, algunas serán mejoras, lecciones aprendidas, piedras que no volveremos a golpear sin querer con el pie...

Pero ¿quedan lesiones, trastornos? ¿Se sale de ellos con el paso del tiempo? ¿Hay cura para las secuelas o sólo queda el recurso de la cirugía? ¿Volveremos a caminar sin cojear? ¿Sentiremos todos los olores y sabores como antes? ¿Nuestro tacto será el mismo?

¿Hay secuelas reversibles?



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Carlos Carome
Sí, pongámonos serios.

Una reflexión que he hecho recientemente con personas cercanas.

Se habla ahora de votar para instaurar la cadena perpetua. Pensemos un poco en ello.

La cárcel no está concebida como un método únicamente de castigo, si no como un mecanismo de reinserción. Se da por supuesto que la gente no es mala, si no que, por una razón o por otra, acaba haciendo cosas indebidas y perjudiciales para el resto de la sociedad.

La cárcel debe servir para reeducar a estas personas, que comprendan el mal que han hecho, y que, cuando salgan de allí, tengan claro que por ese camino no van a conseguir más que volver a estar allí dentro una temporada.

Lo sé, suena utópico, pero la realidad es ésa. La cárcel no está para evitar que la gente esté en la calle, para protegernos de determinados sujetos, si no para que conseguir que se den cuenta de lo que está bien y lo que está mal.

Son muchos los ejemplos en los que la mayor parte de la gente piensa que ciertos individuos o comportamientos no tienen remedio. No quiero dar ejemplos, pero todos hemos pensado que alguien que comete determinada atrocidad o lo hace varias veces, nunca va a cambiar.

Pero también estaréis de acuerdo en que, alguna gente que va por el mal camino, puede todavía salvarse. El entorno, la necesidad o a saber qué circunstancias pueden torcer la vida de alguien y, librándole de todas ellas, su actitud también podría modificarse.

Pensemos entonces que, hipotéticamente, se pudiese claramente diferenciar los casos recuperables de los perdidos. Por juventud, por gravedad del delito, por la perversión que se demuestra en ellos, por lo patológico de su trastorno, etc. Cualquier que fuese el criterio o la suma de ellos.

Tendríamos una colección de casos o individuos declarados "no recuperables" para la sociedad. Sería a estos a los que se plantearía la aplicación de la cadena perpetua. Es decir, encerrarlos de por vida, porque no se podrán mezclar nunca más con el resto de la civilización. Hasta que se mueran. Encerrados.... ¿Tiene sentido?

Están descartados y además son un peligro. Los escondemos, ignoramos, apartamos y les quitamos los derechos con los que nacen por defecto. Pero ahí los dejamos. ¿Por qué no terminar del todo con el problema?

Lo que quiero hacer ver es que aquellos que defienden la cadena perpetua, quizás están proponiendo la pena de muerte. Porque ¿cuál es la diferencia?

¿O es que nos sentiremos muy culpables por terminar con la vida física de las personas y no con encerrarlos de por vida? ¿O queremos dejar una puerta abierta por si nos hemos equivocado y en realidad era inocente, para poder decirle "perdona por todo, eres libre de nuevo"?

Y claro, la clave está en seleccionar los casos concretos en los que NO HAY DUDA de que no hay reinsercción posible.
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Carlos Carome
La estructura es buena, muy buena, pero el edificio tiembla. Parece claro que faltan sujeciones.

El capataz y el arquitecto discuten constantemente sobre cuál será la causa. Muchos dicen que se apresuraron a retirar los andamios y los apuntalamientos, confiados en el buen aspecto que mostraba tras su rehabilitación.

También desaparecieron columnas que fueron clave para que no se derrumbase en aquellos momentos críticos, y que fueron eliminadas después por razones prácticas o por comodidad.

Ahora se echan de menos, digan lo que digan el arquitecto y el capataz.

Porque el edificio tiembla. No se tambalea, pero tiembla.

Y aunque no corre peligro, asusta.
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Carlos Carome
Más grande es el vacío que dejas
cada vez que te vas
Más grande que lo que tu cuerpo ocupa
más que lo que tus caricias me llenan.
*
El vacío que me queda
cuando sales por la puerta
Es el vacío de una vida
que amenaza con ser solitaria
y que poco a poco tú me convences
de que no debo aceptar como tal.
*
No es sólo un espacio que dejas de llenar
o el tiempo que pasará estos días no pasaré a tu lado
si no el contraste de la vida que me ofreces
con la que en realidad tengo conmigo
que no deja de estar vacía
cada vez que te vas.
*
Hasta pronto.
*
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Carlos Carome
En el negocio de la informática, cuando se entrega una versión nueva de un programa al cliente, o cuando se pone a disposición del gran público, se suele acompañar de una lista de "defectos conocidos", las Release Notes.

En ellas de detallan una cantidad de pequeños o grandes problemas, pero que se considera que la versión es plenamente operativa y útil para los usuarios a pesar de ellos.

Supongo que con las personas pasa igual.

Algunos nos preocupamos de poner al descubierto nuestra pequeña lista de "defectos conocidos" para la gente que nos importa, antes o después de que ellos mismo se manifiesten por su propia cuanta.

 Eso sí. Cuando se hace público que ciertos errores, el que no estén resueltos aún se suele deber a que, o no se conocen bien las causas que los generan, o a que no ha llegado el momento de abordarlos por alguna razón. Pero el hecho de declararlos en las Release Notes lleva asociado el compromiso de solucionarlos en versiones posteriores.

Al menos en el caso del software....
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Carlos Carome
Es otra noche solitaria
En otra solitaria ciudad
Pero no soy lo suficientemente joven como para preocuparme
ni lo suficientemente viejo como para llorar
cuando una mujer me deja
Tengo otra botella vacía
Y otra cama vacía
Ni suficientemente joven para admitirlo
Ni suficientemente viejo para mentir
Simplemente soy un cabeza hueca más.
Por esto es que estoy solo
Estoy tan solo
Pero se qué es lo que voy a hacer
Voy a mantenerme en ruta
Mantenerme en ruta
Mantenerme en ruta, permaneciendo en el límite de la carretera
Mantenerme en ruta, pulgar al viento
Mantenerme en ruta, uno de estos días voy a...
Mantenerme en ruta, abandonar mi mala conducta
hasta entonces, simplemente sigo existiendo
Rompí una promesa más
y rompí otro corazón
Pero no soy lo suficientemente joven para darme cuenta
Ni lo suficientemente viejo para intentar
Intentar volver al comienzo
Y de nuevo una pesadilla de luz roja
En otra calle de luz roja
Ni lo suficiente joven para impacientarme
Porque no soy lo suficientemente viejo para morir
Pero estoy seguro de que soy duro al pegar
Pero estoy solo
Señor, estoy solo
Pero lo que voy a hacer es...
Mantenerme en ruta
Mantenerme en ruta, me he entregado un billete de sólo ida
Mantenerme en ruta
Mantenerme en ruta, yendo en la dirección equivocada
Mantenerme en ruta, voy a cambiar mi mala conducta
Mantenerme en ruta, un día de estos
Un día de estos
Mantenerme en ruta
Mantenerme en ruta
Voy a Mantenerme en ruta
Mantenerme en ruta, esperando que pase un camión
Mantenerme en ruta
Mantenerme en ruta, ...
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Carlos Carome
Desde el dolor más intenso, al miedo ilógico. Desde el calor del deseo animal, al frío exasperante de la desesperación. Desde la solidez de la verdad sincera, hasta la el tacto trémulo de un animal indefenso, maltratado.

Si nunca has escuchado detenidamente a Portishead, quizás no sepas de qué te estoy hablando. Descrito así quizás se puede pensar, desde la ignorancia, que hablo de una banda que toca diferentes estilos, agresivos y relajados. Nada más alejado de la realidad. Todo encaja, el disco es continúo, nada parece discordante.

Son la banda sonora de vidas solitarias, intensas por dentro, quizás insulsas desde fuera, incomprendidas, pero a la vez expertas, curtidas, seguramente desesperadas.

No hay espectáculo fuera de la música. Salen a regalarlo, a que veas que lo hacen de verdad, que no lo han descubierto mezclando combinaciones de teclas casuales. Les ves por dentro cuando interpretan, te imaginas de dónde ha podido salir cada canción, que sucedió en su vida para que lo plasmasen exactamente de esa manera.

Gibbons encarna la escena. Los demás decoran el fondo con sus instrumentos. Pero es su cara, la de ella, la que  te ayuda "ver" lo que canta. Esa postura, volcada, curvada sobre el micrófono. Como si te estuviese agarrando a ti mismo de las solapas presa de un ataque desesperado de pánico para explicarte lo que está pasando, pero ve que no eres capaz de entenderlo.

Si hace falta te lo susurra, se desliza por tu mente para impregnar con sus palabras cada rincón de tu cerebro y compartir así lo que hay dentro de ella, lo que siente ahora, que es un recuerdo de lo que sintió para crearlo.

Simplemente, déjate.






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Carlos Carome
Me pregunto cuanta gente vivirá con un cuerpo, en lugar de con una persona. Me explico.

Estoy convencido, admito, que la mayoría de la gente se casa o se va a vivir con alguien por la persona, casi nadie lo hace con un cuerpo. Tiene que haber algo más, si no no se llegaría a algo así. Pero también hay casos en los que, al final, la atracción por la persona se pierde, y si el sexo se mantiene, se hace con el cuerpo, no con la persona.

Me llama mucho la atención la gente que está dispuesta a tener sexo sólo con un cuerpo, no con la persona. Les da igual quién o cómo sea; mientras el envoltorio sea atractivo, están dispuestos. No estoy diciendo que el físico no importe, es más, lo niego, importa y mucho, pero la carrocería no es más que una parte del coche.

El tú a tú que se alcanza practicando sexo CON alguien no tiene ni punto de comparación con lo que muchos llaman "follarse a alguien". Y me ha dado por pensar que quizás mucha gente nunca lo ha hecho CON alguien, si no que simplemente lo hacen.

O como decía antes, lo han dejado de hacer CON personas, y ahora lo hacen solos en realidad.

En definitiva, follarse un cuerpo, en lugar de follar CON alguien.

Es algo que yo nunca he hecho, y no me creo capaz de hacerlo...
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