Carlos Carome
De nuevo los rumores corren por los pasillos como flechas disparadas sin mucha puntería, y las especulaciones se convierten en el deporte nacional de la casa verde, como pasa frecuentemente desde que convivo con sus habitantes.

El "chico problema" que una vez fue batería de Los Ronaldos quiso alzarse como el protagonista indiscutible de la semana, por medio de una proclama pseudo-pública llamando a la revolución desde la puerta de salida, y calificando de completa basura todo aquello en lo que la gente pone su esfuerzo, y que él mismo aceptó voluntariamente cuando se convirtió en uno más. Pero le salió el tiro por la culata. El golpe de efecto estaba por llegar, y ha quedado relegado a un segundo plano tan abismal que incluso ha sido eliminado de las portadas antes de tiempo.


El principal candidato era una apuesta segura para los más informados y, a la vez, la opción más inverosímil para  los meros oyentes. Debido a ello, las apuestas eran diversas, unos confiados en la validez de sus fuentes, otros amparados en la lógica.

Al final ésta última parece que ha perdido la apuesta, y se ha dejado que el agujero se rellene con lo primero que caiga dentro, casi accidentalmente, como está pasando con el socavón que abrieron en la acera que rodea la sede verde, camino de los restaurantes. Y al igual que ese socavón que se "rellena con lo que cae por allí", por mucho que parezca que el hueco está cubierto de nuevo, en realidad sólo lo aparenta, ya que en cuanto se haga la mínima presión sobre ese falso relleno o se intente utilizar para apoyar algo importante, corre el riesgo de derrumbarse y que lo que esté sobre él pase a formar parte del agujero.

Pero las decisiones se toman por algo, quién sabe. Quizás el pueblo llano es ignorante, quizás es mejor que nos mantengamos ajenos a los grandes problemas que derivan en resoluciones que no comprendemos, porque, inocentes de nosotros, la vida en las altas esferas es mucho más compleja de lo que podemos imaginar.

El único consuelo que nos queda es que, todo eso que acaba cayendo por accidente en el socavón ya hacía tiempo que deambulaba por la calzada abandonado a su suerte, y, al menos durante una temporada, no entorpecerá más el tránsito normal del resto de los habitantes.



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