Por lo visto una mujer con problemas mentales ayer llegó a alcanzar al mismísimo Papa y agarrarle "los cortinajes" antes de tirarle al suelo, llevándose de paso a un cardenal que salió peor parado (¡fractura de fémur!) que los otros dos protagonistas.
Unas semanas antes, otro perturbado mental, dicen, se saltó la seguridad que rodea al presidente Berlusconi y llegó a agredirle con un souvenir en plena obra de arte de la cirugía plástica, tirando por tierra horas de quirófanos y estiramientos varios que el representante del modernismo italiano número uno había derrochado en los últimos años.
¿Sólo me parece a mi extraña la coincidencia? No, no hay que analizar este tipo de noticias con la sentencia "sólo un perturbado mental se atreve a hacer una cosa así". Me parece más acertado decir "sólo los perturbados mentales parecen ser capaces de saltarse semejantes medidas de seguridad".
Estos dos personajes son seguramente de las personas más protegidas del mundo, con multitud de escoltas, agentes secretos y francotiradores en las azoteas alrededor suyo, y sin embargo, alguien que tiene problemas en distinguir la realidad de la ficción, el bien del mal y hasta a lo mejor la mano derecha de la izquierda, es el más indicado para encontrar la manera de ajustarles las cuentas o "intentar abrazarlos".
Vamos, yo me lo pensaría desde dos puntos de vista:
Unas semanas antes, otro perturbado mental, dicen, se saltó la seguridad que rodea al presidente Berlusconi y llegó a agredirle con un souvenir en plena obra de arte de la cirugía plástica, tirando por tierra horas de quirófanos y estiramientos varios que el representante del modernismo italiano número uno había derrochado en los últimos años.
¿Sólo me parece a mi extraña la coincidencia? No, no hay que analizar este tipo de noticias con la sentencia "sólo un perturbado mental se atreve a hacer una cosa así". Me parece más acertado decir "sólo los perturbados mentales parecen ser capaces de saltarse semejantes medidas de seguridad".
Estos dos personajes son seguramente de las personas más protegidas del mundo, con multitud de escoltas, agentes secretos y francotiradores en las azoteas alrededor suyo, y sin embargo, alguien que tiene problemas en distinguir la realidad de la ficción, el bien del mal y hasta a lo mejor la mano derecha de la izquierda, es el más indicado para encontrar la manera de ajustarles las cuentas o "intentar abrazarlos".
Vamos, yo me lo pensaría desde dos puntos de vista:
- Si estuviese pagando una millonada en seguridad pesonal, me iría a un psiquiátrico para estudiar cómo impiden que los locos se escapen del edificio.
- Si quisiese atentar contra un personaje famoso, también me pasaría por el mismo psiquiátrico para reclutar a unos cuantos pacientes, que seguramente encuentran la manera mucho más fácilmente que todos nosotros, pobres cuerdos inútiles.


