Un día lo descubres, y lo idealizas.
Otro día, con alguien cercano, comentas: "Si pudiese tener cualquiera, tendría ése"
Al final, tu ambición y autoconfianza te hace afirmar: "Un día tendre uno como ése"
Y un día, de casualidad, te lo empiezas a plantear, investigas, haces números, y parece menos complicado que cuando sólo soñabas con ello.
Y al final, cuando menos te lo esperas, gritas:
Ya es mío


