Carlos Carome
Los detractores de la comunicación entre personas por Internet siempre alegan que el verdadero contacto es el que se establece cara a cara, y que sustituirlo por algo tan limitado e impersonal como un teclado y un ratón no puede ser bueno para el lado social de los humanos.

Pues bueno, como en todo, soy contrario al blanco y el negro, los extremismos, el todo o nada.


Por supuesto que el imaginarse a alguien recluido en su habitación las 24 horas del día relacionándose a través de internet exclusivamente y sin ver la luz del sol es una aberración. No creo que haya mucha gente en el mundo que base sus relaciones interpersonales exclusivamente en internet, y si lo hay, antes de que existiese internet ya tenía problemas graves, estoy seguro.

Internet es un mecanismo más. Siempre lo comparo a la invención del teléfono. Se nos hace ridículo pensar ahora que alguien critique el uso del teléfono para comunicarse con otra persona, en lugar de intentar verse en persona. Es un añadido, un complemento, cuando no existe esa posibilidad de verse en persona en un momento dado, pero sí comunicarse por otro camino. Recuerdo que muchos medios de comunicación destacaban hace algunos años que los terroristas usaban internet para comunicarse entre ellos, y escuchar a mis padres deducir a partir de ahí que habría que limitar internet... vamos, desconectar el teléfono por si alguien lo usa para quedar para matar...


Volviendo a mi caso en particular, a través de internet he conocido ha muchísima gente, y de las más importantes en mi vida de hecho, y quizás, me ayudó a romper mi carácter cerrado e introvertido (en parte).

Además, últimamente estoy viviendo otro de los efectos de las redes sociales, el reencontrarse con gente de la que habías perdido la pista hace años, muchos años. En mi caso la mayor parte de ellos se quedaron en Valladolid cuando yo me fui, y poco a poco nos vamos viendo en el mundo virtual. La última esta semana, y no sabéis la alegría que me ha dado ver su nombre escrito en una pantalla de ordenador y poder teclear letras durante horas, con el único objeto de vernos el mes que viene.

Para esos detractores de la comunicación por La Red, quizás hayáis tenido la suerte de mantener vuestro círculo cercano en los últimos 15 o 20 años, quizás no necesitéis teléfonos o correos electrónicos para seguir conectados a la gente que ha formado parte de vuestra vida, pero a los que somos de culo inquieto y nos gusta movernos por el mundo, este invento nos viene de maravilla.
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1 Response
  1. Abril Says:

    Que grandes son los reencuentros con gente con la que has compartido muuuchas horas, y luego les pierdes la pista.

    Curiosamente en mi caso, y supongo que debido al tiempo pasado y a la edad que ya tenemos, esos reencuentros son con personas mas "auténticas".

    muack