Se ha llegado a esta situación, después de demasiadas confrontaciones. Quizás no tantas, observado desde fuera y analizadas desde un punto de vista aislado del proceso reciente, pero el acumulado de la historia de cada una de las partes en situaciones similares ha hecho que la paciencia, la constancia y la capacidad para ceder ante el que está enfrente se vean bastante reducidos.
Se tiende a identificar problemas antiguos que anteriormente no se consiguieron resolver con síntomas actuales que aún no llegan a la clasificación de problemas. Se abandona la lucha antes de comprobar las dimensiones del ejército enemigo, y se cambia de canal sin llegar a ver qué programa están echando en ese momento, simplemente porque cuando se sintoniza están pasando anuncios.
Pocas ganas de repetir conversaciones pasadas con otros interlocutores, ninguna de vivir situaciones que se cree no llevarán a ningún lado, por experiencia.
En definitiva, la sensación de empezar a perder el tiempo se hace demasiado habitual, y cada vez aparece antes.
Ambas partes están de acuerdo. No más veces, si no es, es que no puede ser. O lo estamos forzando para que reviente más tarde, o acabaremos muy mal los unos con los otros por intentarlo.
Un ultimátum, la última oportunidad.
Si no, sólo queda la despedida.
Se tiende a identificar problemas antiguos que anteriormente no se consiguieron resolver con síntomas actuales que aún no llegan a la clasificación de problemas. Se abandona la lucha antes de comprobar las dimensiones del ejército enemigo, y se cambia de canal sin llegar a ver qué programa están echando en ese momento, simplemente porque cuando se sintoniza están pasando anuncios.
Pocas ganas de repetir conversaciones pasadas con otros interlocutores, ninguna de vivir situaciones que se cree no llevarán a ningún lado, por experiencia.
En definitiva, la sensación de empezar a perder el tiempo se hace demasiado habitual, y cada vez aparece antes.
Ambas partes están de acuerdo. No más veces, si no es, es que no puede ser. O lo estamos forzando para que reviente más tarde, o acabaremos muy mal los unos con los otros por intentarlo.
Un ultimátum, la última oportunidad.
Si no, sólo queda la despedida.



Como siempre, uno escribe y la interpretación queda al libre albedrío del lector así que no intentare especular aunque solo deseo que de los males sea el menos malo y tu hartazgo se refiera a las ocho horas que son parte pero no tu vida.
Un beso enorme desde mi alma que poco a poco se despereza con renovadas energías aunque aun atrapada por la constancia maldita de mis debilidades.
Cariños Carome, para ti y para los tuyos.
MAS DE MI QUE DE...lirio