Carlos Carome
Estás metido en algo grande, la vida. Miles de actores pasarán por el escenario, otros miles tienen diálogo contigo.

No has tenido que comprar tu entrada, alguien te la metió en el bolsillo y te dejó en la puerta del teatro. Siempre puedes salir, está claro, aunque te será difícil alcanzar la puerta. Algunos lo  hicieron, dejaron de ser espectadores y protagonistas por propia voluntad.


Pero una cosa está clara: no puedes adivinar nunca qué pasará en el siguiente acto, cuántos actores faltan por salir y si lo que viene a continuación será comedia o de nuevo drama. Eso tenlo muy claro: el género de esta obra de la que tú formas parte no es algo definido. No te empeñes en que sea así.

Te recomiendo acomodarte en la butaca, presentarte a tus compañeros de asiento, y charlar con ellos durante las pausas. Descubrirás nuevas razones por las que seguir allí sentado.

Y el resto del tiempo, presta atención. No siempre mires al actor protagonista, ni tan siquiera al que está hablando en cada momento. Descubrirás detalles fantásticos en el conjunto de la escena. Incluso puedes divertirte descubriendo como trabajar entre bambalinas manejando el atrezo y los diferentes escenarios.

Te aseguro que encontrarás algo de tu interés si te relajas e intentas disfrutar del espectáculo.

Silencio... que empieza.
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2 Responses
  1. Abril Says:

    Espero que al final, cuando termine el espectáculo, pueda levantarme y aplaudir con todas las fuerzas que me queden.

    muack

    pd.me ha encantado


  2. Una entrada fantástica. No te centras en lo que solemos centrarnos todos cuando acudimos al teatro. Quieres que nos relajemos y disfrutemos de todo. De TODO. Magnífica entrada, ideal para los amantes del teatro (como yo). Besos...