Carlos Carome
Cuando alguien nuevo llega al departamento o al proyecto, dos diferentes situaciones se pueden dar, en fución del nivel del puesto en el que entre.

Cuando el nuevo es un currante más, el último eslabón de la cadena, normalmente aprende, se equivoca, es lento y hay que estar pendiente de él.

Pero cuando el nuevo es un jefe que se incorpora a un puesto de responsabilidad, siempre quiere llamar la atención. Y esa es una situación crítica.

Por un lado, intenta hacerse notar para controlar a sus súbditos por un lado, y por otro para impresionar a sus jefes directos, demostrando que se ha puesto en marcha en seguida. Revuelve, pregunta, critica, cuestiona, y empieza a lanzar tareas al equipo sin ton ni son creando desconcierto y mal ambiente.

Cuando su predecesor, o al menos el que ha realizado las tareas que ahora cuestiona sigue en el equipo bajo su mando, la situación se vuelve tensa.

Bueno, pues eso pasa aquí, en este proyecto cada seis meses. Ahora mismo estamos en el punto en el que los nuevos no entienden las cosas que se han hecho los últimos tres años y lo cuestionan todo...

De verdad, desespera.
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