He escuchado, en primera persona, testimonios estremecedores sobre cosas que han estado pasando en nuestro país, en los años 70 y 80, en instituciones regentadas por religiosas católicas y médicos sin escrúpulos.
He escuchado directamente de los afectados, cómo lo que se vendía como una obra de caridad, acabó convirtiéndose en un negocio despiadado.
He escuchado como esas personas, que siempre pregonan su vocación de difundir la palabra del señor, de educar a la gente en la diferencia entre el bien y el mal y que apelan a la humanidad en cada uno de sus actos, han estado robando bebés a familias humildes para venderlas al mejor postor.
Lo que en principio pudiese parecer una obra benéfica para ayudar a madres pecadoras que se quedaban embarazadas y que decidían entregar a sus hijos a familias que los pudiesen criar dignamente, haciéndose estos cargo de los gastos del parto, se fue conviertiendo en una auténtica historia de terror.
Al final ellas eran las que decidían qué madre merecía tener un hijo y cuál no, y no dudaban en informar a la madre de que el bebé había muerto para después entregárselo a otra familia.
No sólo eso, si no que empezaron a cobrar cifras astronómicas por "los servicios" de tres días de cama en el hospital para esas pobres madres, y a aquellas familias adoptivas que no podían pagar la factura que les presentaban (200.000 pesetas de la época), les ofrecían la posibilidad de una rebaja a cambio de que llevasen a otra embarazada al centro.
Así como suena. Una monja y un médico. De cuyas bocas los afectados con los que he hablado hoy recuerdan frases realmente "humanas", propias de la religión que predican "El chico está enfermo, pero si no te llega a casa vivo ven mañana que te damos otro".
Asco, rabia, repugnancia... pero más la dan los que desde los puestos actuales intentan tapar el asunto, e impiden a aquellos niños de entonces intentar encontrar a sus madres biológicas... incluso si no persiguen conseguir que todos aquellos hijos de puta acaben pudriéndose en la cárcel...
Afortunadamente muchos de ellos tienen ganas de montar bronca y rascar toda la mierda que haga falta, y yo estaré ahí para lo que haga falta.
¡¡¡Animo!!
He escuchado directamente de los afectados, cómo lo que se vendía como una obra de caridad, acabó convirtiéndose en un negocio despiadado.
He escuchado como esas personas, que siempre pregonan su vocación de difundir la palabra del señor, de educar a la gente en la diferencia entre el bien y el mal y que apelan a la humanidad en cada uno de sus actos, han estado robando bebés a familias humildes para venderlas al mejor postor.
Lo que en principio pudiese parecer una obra benéfica para ayudar a madres pecadoras que se quedaban embarazadas y que decidían entregar a sus hijos a familias que los pudiesen criar dignamente, haciéndose estos cargo de los gastos del parto, se fue conviertiendo en una auténtica historia de terror.
Al final ellas eran las que decidían qué madre merecía tener un hijo y cuál no, y no dudaban en informar a la madre de que el bebé había muerto para después entregárselo a otra familia.
No sólo eso, si no que empezaron a cobrar cifras astronómicas por "los servicios" de tres días de cama en el hospital para esas pobres madres, y a aquellas familias adoptivas que no podían pagar la factura que les presentaban (200.000 pesetas de la época), les ofrecían la posibilidad de una rebaja a cambio de que llevasen a otra embarazada al centro.
Así como suena. Una monja y un médico. De cuyas bocas los afectados con los que he hablado hoy recuerdan frases realmente "humanas", propias de la religión que predican "El chico está enfermo, pero si no te llega a casa vivo ven mañana que te damos otro".
Asco, rabia, repugnancia... pero más la dan los que desde los puestos actuales intentan tapar el asunto, e impiden a aquellos niños de entonces intentar encontrar a sus madres biológicas... incluso si no persiguen conseguir que todos aquellos hijos de puta acaben pudriéndose en la cárcel...
Afortunadamente muchos de ellos tienen ganas de montar bronca y rascar toda la mierda que haga falta, y yo estaré ahí para lo que haga falta.
¡¡¡Animo!!



Si de algo sirve mi granito de arena, aquí estaré yo también para lo que haga falta.
Todo el texto estremece pero esta frase me mata: "El chico está enfermo, pero si no te llega a casa vivo ven mañana que te damos otro".
A veces me avergüenzo de ser humana... no hay animal mas mas cruel que mi propia raza.
Besos, como siempre desde mi alma
Ostras qué historia...
Qué asco
Besicos
Supongo que no hace falta que te agradezca este escrito, pero aun así quiero decirte lo mucho que significa para mi: la implicación, la denuncia, el apoyo, el querer que salga a la luz es ya una forma positiva de estar ahí.
Gracias