Carlos Carome
No es por cansancio, ni por miedo a que se hunda. Es, simplemente, evolución.

En este barco he pasado la parte más importante de mi vida hasta ahora. Mi llegada a él fue un salto adelante, una mejora significativa de donde venía, y me acogió con toda su tranquilidad contagiosa, como a un hijo que vuelve cansado del trabajo.

Me ha ofrecido colores, verde, madera y azul.

Lo dejo como lo encontré, especial, singular en realidad, a nadie dejó indiferente. Me dio la luz, el cielo y me hizo sentir como un navegante solitario muchas veces.

Lo recordaré con cariño, otro manejará su timón.

Lo cambio por un yate blanco, lujoso, de varias plantas y muchos metros de eslora. Disfrutaré de una cubierta amplia y descubriré nuevos océanos.

Pero éste, el que dejo ahora, siempre será mi barco.
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1 Response
  1. Abril Says:

    mmmmm ¿la evolución te lleva a dejar lo que sientes que es tuyo, tu espacio?