Carlos Carome
Cada vez me encuentro más casos de gente que está acostumbrada a vivir rodeados de caos, en cualquiera de las facetas de la vida.

Ninguna previsión, ninguna capacidad de planificación, ninguna idea encima de la mesa, y sin ver que eso sea un problema. O mejor dicho, asumiendo que no tiene remedio y que cualquier intento de poner un mínimo de orden  acabará en otra pérdida de tiempo.

No tienen opinión, ni iniciativa, ni visión de futuro, y por lo tanto pocas ambiciones  y casi ninguna capacidad de tirar del carro. Se dejan empujar, por la corriente, por el viento, por el resto de los peatones, por cualquiera que a su alrededor marque una tendencia.

Siguen modas sin criterio, copian opiniones y todo lo que digan sus líderes o ídolos lo consideran no sólo incuestionable, si no también innecesario conocer las razones de su opinión. Dogma de fe.

Y sobreviven, de alguna manera, sobreviven. Quizás eso de dejarse llevar por la corriente es lo que les hace pasar, avanzar, aunque sin saber cómo ni hacia a dónde.

Mientras no contagien el caos, ni arrastren a nadie de la mano con ellos, es su problema.

¿O no?
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1 Response
  1. Belén Says:

    Pues la verdad es que si, copian todo el caos de su al rededor, pero hay gente que le va genial, pero yo si creo que en algún momento de sus vidas si explotan...

    Besicos