Ayer fui al FNAC. Es una de las experiencias más enriquecedoras que descubrí cuando me vine a vivir a Madrid. Eso de poder entrar en un edificio de varias plantas exclusivamente dedicado a la música y los libros, leyendo escuchando, descubriendo, recuperando, ... es increíble. Es difícil salir de allí sin llevarte algo, porque ¡está todo allí!
Ayer volví porque el sábado pasado vi algo, descubrí algo, y decidí ir a buscarlo. Sobre todo en libros, compro bastante por intuición. También lo hago por experiencia y recomendación, pero una gran parte los elijo tocando, mirando, sintiendo, leyendo su presentación...
El sábado pasado miré varios, pero sólo uno se quedó en mi memoria. Ni el título ni el autor, sólo una serie de rasgos concretos. En mi cabeza había una portada, de color rojo, presidida por la silueta en negro de una mujer vestida de traje. La sinopsis hablaba de un grupo de amigos que, después de varios años sin saber el uno del otro, se volvían a encontrar habiendo cumplido todos ellos los treinta.
Con esos pocos datos empecé su busca. Tapa dura, bolsillo, novedades... recordaba haberlo cogido de uno de los expositores cercanos al pasillo, no de la estantería. Dediqué varios minutos, casi media hora, pero no lo encontré. Empecé a sospechar que esas dos imágenes que me habían quedado en la memoria no pertenecían al mismo libro. El sábado anterior había "sentido" muchos de ellos, y quizás me marcaron dos aspectos de dos volúmenes diferentes... pero la portada no aparecía... y leí la trasera de muchos de ellos y no surgió aquella historia... claro, podía darle los datos a uno de los empleados (alguno de ellos parece que se ha leído todos los libros del edificio), pero creo que eso iba reñido con mi aventura intuitiva...
Así que me volví sin él. Lo perdí. Como si hubiese visto a una chica preciosa en el metro, hubiese pensado en decirle algo, y tanto lo pensé, que se bajó una parada antes que yo, y no la volví a ver nunca más. Y ahora incluso dudo de cómo era esa cara que me llamó tanto la atención.
No sé si hubo algún cambio en el inventario del sábado a ayer, pero no deja de resultar curioso como la mente almacenó esos dos datos, me hizo pensar que ambos pertenecían al mismo libro, mi libro, y no fui capaz de encontrar ni una sola pista de cuál podría ser.
No importa. Estoy seguro de que cuando vuelva por allí, me enamoraré de nuevo.
Ayer volví porque el sábado pasado vi algo, descubrí algo, y decidí ir a buscarlo. Sobre todo en libros, compro bastante por intuición. También lo hago por experiencia y recomendación, pero una gran parte los elijo tocando, mirando, sintiendo, leyendo su presentación...
El sábado pasado miré varios, pero sólo uno se quedó en mi memoria. Ni el título ni el autor, sólo una serie de rasgos concretos. En mi cabeza había una portada, de color rojo, presidida por la silueta en negro de una mujer vestida de traje. La sinopsis hablaba de un grupo de amigos que, después de varios años sin saber el uno del otro, se volvían a encontrar habiendo cumplido todos ellos los treinta.
Con esos pocos datos empecé su busca. Tapa dura, bolsillo, novedades... recordaba haberlo cogido de uno de los expositores cercanos al pasillo, no de la estantería. Dediqué varios minutos, casi media hora, pero no lo encontré. Empecé a sospechar que esas dos imágenes que me habían quedado en la memoria no pertenecían al mismo libro. El sábado anterior había "sentido" muchos de ellos, y quizás me marcaron dos aspectos de dos volúmenes diferentes... pero la portada no aparecía... y leí la trasera de muchos de ellos y no surgió aquella historia... claro, podía darle los datos a uno de los empleados (alguno de ellos parece que se ha leído todos los libros del edificio), pero creo que eso iba reñido con mi aventura intuitiva...
Así que me volví sin él. Lo perdí. Como si hubiese visto a una chica preciosa en el metro, hubiese pensado en decirle algo, y tanto lo pensé, que se bajó una parada antes que yo, y no la volví a ver nunca más. Y ahora incluso dudo de cómo era esa cara que me llamó tanto la atención.
No sé si hubo algún cambio en el inventario del sábado a ayer, pero no deja de resultar curioso como la mente almacenó esos dos datos, me hizo pensar que ambos pertenecían al mismo libro, mi libro, y no fui capaz de encontrar ni una sola pista de cuál podría ser.
No importa. Estoy seguro de que cuando vuelva por allí, me enamoraré de nuevo.



¡Precioso!
es la primera palabra que me ha salido después de leerte.
Ya sabes, me gusta mucho como escribes aunque unas, como esta, me emocionen enormemente.
¿El por que? No lo se.
Besos
Gracias y ¡ánimo!
La próxima vez que te enamores, quédate también con el nombre ;)
muack
Cuando menos te lo esperes ese libro te encontrara a ti.
Es curioso pero me paso algo similar: Hace como quince años, me dejaron un libro,Mi pequeña planta de naranja Lima y me gusto muchisimo y no volvi a recordarlo hasta el año pasado cuando fui a la feria del libro. Empece a buscarlo como una loca y lo encontre.
Con las personas es algo mas dificil, aunque quien sabe, tambien puede ocurrir.
Pero oportunidades asi, es mejor no dejarlas pasar