No eres para mi lo que crees ser, porque no te reconozco como tal. En realidad no está en ti la decisión o capacidad de cambiar la realidad. Uno puede ser lo que quiere ser para sí mismo, pero nunca para los demás.
Jamás serás, si yo no quiero que seas. Jamás te convertirás en algo. Por mucho que te esfuerces. No eres lo que haces, eres lo que has sido. Y esa es la clave. Parecer no es ser, querer no es conseguir.
Estás lejos de significar lo que imaginas, no hace falta que lo digas tantas veces en voz alta. No te servirá de nada.


