Carlos Carome
Acabo de presenciar una escena al lado de mi casa que nunca entenderé.

Una mujer de cuarenta y tantos años se ha dirigido a su coche. Lo tenía aparcado pegado a una esquina, lo justo para taponar totalmente el lugar donde el bordillo de la acera disminuye para facilitar el acceso a las personas que se desplazan en silla de ruedas. Era un mercedes, no de los grandes, un Clase A.

Antes de subirse a él a hecho dos gestos comunes en nuestras ciudades, a cada cual más despreciable. Primero a tirado al suelo la colilla que se estaba fumando y, acto seguido, ha cogido un papel de publicidad que había sujeto con el limpiaparabrisas al cristal delantero de su coche, y también lo ha lanzado al suelo sin miramientos. Sí, cinco metros la distanciaban de la papelera más próxima, pero no creo que se haya percatado de nada que no fuese ella misma y su coche.

¿Cómo educará esta persona a sus hijos? ¿Será capaz de corregirlos cuando actúen IGUAL QUE ELLA? ¿Si se viese en vídeo cambiaría su actitud?

Lo dudo mucho.
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1 Response
  1. Abril Says:

    Lamentablemente tampoco yo tengo una opinión muy optimista al respecto....