Carlos Carome
Una zancadilla más ¿Cuántas van ya en tan poco tiempo? Quién sabe, pero tu vida se ha convertido últimamente en un tropezón intencionado tras otro. Lo importante es que no has llegado a caer del todo, y cuando has estado a punto, muy a punto, sigues encontrando donde agarrarte para levantar la cabeza de nuevo y seguir caminando.

Hay que fijarse y memorizar dónde salió esa pierna traidora cada vez, ese lugar donde estaba escondida y que no esperabas que albergase esa sorpresa, que intentaba hacerte parar de nuevo. Es importante apuntar el lugar exacto, para que la próxima vez que pases por allí saltes en ese momento, o simplemente, no repitas ese camino.

Son muchas ya las zancadillas y los traspiés consiguientes. Veo que sigues con la cabeza alta, aunque noto que cada vez andas más despacio, más lento. No sé si con precaución o con menos ganas, pero lo noto.

Sé que te planteas dejar de hacer ese trayecto, cambiar, buscar otro, renovar itinerario. Es una posibilidad. Las piedras en el camino acaban desgastando los zapatos, y dañando las piernas. Cada vez cuesta más recuperarse después de cada paseo.

Lo sabes, hagas lo que hagas, estarás eligiendo tu destino, y eso estará bien. Porque lo habrás elegido tú.
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3 Responses
  1. No importan las zancadillas ni los tropezones, ni siquiera el trayecto, sino llegar al destino.


  2. Abril Says:

    Siempre hay opciones, y mientras existan es más fácil caminar y saltar para no volver a tropezar.

    ;)


  3. emegotta Says:

    Esta bien porque eres tu el que toma las riendas de tu vida.
    Pero a veces es tan dificil... puedes dejar cosas atras que es posible que nunca recuperes