Carlos Carome
Estas cosas me sacan de quicio. Leo en El Mundo una noticia relativa a Facebook, que ha retirado fotografías bajo el siguiente argumento:

"Fotos que contienen un pecho completamente expuesto (definido como el que muestra el pezón) violan esos términos (sobre material obsceno, pornográfico o sexualmente explícito) y pueden retirarse", indicó en un comunicado.

 ¿De verdad que hay gente que le parece algo horrible ver un cuerpo humano desnudo? ¿Es mucho más asqueroso un pecho humano que un puñetazo en la cara? ¿Creen que sus hijos se vana a terminar desviando a las drogas o la delincuencia porque vean un culo redondo en la tele? ¿Es el sexo algo de lo que debamos avergonzarnos y ocultar a nuestra descendencia hasta que no quede más remedio?

Son cosas que no me entran en la cabeza, en serio. Avergonzarse de cosas así, que puedan parecer desagradables para alguien...

Desnudo->sexo->depravación.

En muchas cosas estamos por detrás del resto de especies animales...

Taparos los ojos, que viene algo horrible.
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Carlos Carome
Mientras AC/DC me recuerdan esas mismas palabras, dichas ya por ellos en 1976, yo me lo planteo para mi mismo.

No, no soy un rebelde, no soy un delincuente, no soy antisocial ni estoy inadaptado. No soy un Bart Simpson de 34 años ni un Kurt Cobain que esté pensando que todo es una mierda, y yo más aún.

Pero hace unos días, en una noche de confesiones con una amiga, de esas que ves poco por circunstancias de la vida, pero que siempre está presente, me fue revelado que sí, yo tenía razón, hago daño. Y lo hago por naturaleza. Me explico. No porque quiera hacerlo y esté en mi esencia hacerlo, si no porque mi forma de ser (siempre he pensado que esa expresión es errónea, debería decirse mi forma de actuar), mi actitud hace que en frecuentes ocasiones (frecuentes es relativo, no hace falta que sea un par de veces al día), alguien sufre la peculiaridad de mi personalidad.

Me hace reflexionar mucho cada vez que recibo noticias desde fuera de algo así. Primero por eso, porque lo recibo desde fuera, quizás con meses de retraso; no soy capaz de darme cuenta de ello. Vale, confirma que es involuntario, por supuesto que lo es, pero a la vez me indica que no tengo ni idea de cuántas veces lo he hecho, ni de cuántas veces (ahora sí) lo haré al día.



Segundo, porque no sé si es algo que puedo mejorar. Ya sabéis, evolucionar de alguna manera. Pensar cada vez que hago, digo o escribo algo para intentar deducir con antelación si eso es malo para alguien de quién me rodea. Y eso es muy preocupante, porque en realidad siempre me he considerado un obsesivo con ese tema, con tener cuidado de no molestar en absoluto a mi alrededor, en circunstancias normales.

Y eso me lleva a la última deducción, el corolario que nos decían en álgebra. ¿Será esto algo permanente? ¿Será un rasgo provocado y consecuencia del resto más inofensivos? ¿Será por lo tanto imborrable sin borrar mi personalidad? ¿O por el contrario será un pequeño saliente que se puede pulir con un poco de atención y constancia?

No lo sé, pero no gusta escuchar (otra vez) que han dejado de leer mi blog porque les HACE DAÑO.
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Carlos Carome

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Carlos Carome
Bueno, no me gusta mucho eso de asignar una característica a un grupo social o de personas. No soy de los que soporto eso de de "todos los hombres sois iguales", "mujer tenía que ser", etc... Pero bueno, así hacía más gracia el título ;O)

Me sorprende cómo la gente (y ahora que estoy en el hogar paterno, más) está acostumbrada a quejarse, a protestar, a reclamar los derechos, a decir qué está bien y qué no lo está, pero en los momentos más absurdos. Delante de la tele, delante de alguien que no tiene nada que ver con la cuestión, echando la chapa a alguien en el ascensor, en la panadería, a los familiares sobre el trabajo, a los compañeros de trabajo sobre el gobierno...

Ese es el verdadero deporte nacional, el dedicar diez veces más de tiempo a repetir una y otra vez lo indignados que estamos con lo que nos rodea, sin mover u sólo dedo para cambiarlo, pero repetirlo una y otra vez. Como si eso sirviese para advertir a los demás de que somos unas personas con criterio propio, con personalidad, con las ideas claras, aunque a la vez, al no mover un solo dedo para cambiar alas cosas, estamos reconociendo abiertamente que somos unos mierdas porque protestar es lo único que sabemos o nos atrevemos a hacer. ¡Si no vas a hacer nada, calla la boca joder!

¿Por qué la mayoría tienen que levantar dolor de cabeza al resto de sus semejantes con sus lloriqueos y quejas inútiles sin que les vaya nada en ello?

Si en lugar de echar pestes a la tele cada vez que sale Zapatero o Esperanza Aguirre levantásemos el culo del sofá y dijésemos que NO más a menudo, nos ahorraríamos mucho en saliva y en dolor de cabeza.

Por eso digo que la religión que se practica aquí no es el catolicismo, sino que la mayoría es PROTESTANTE 

NOTA: Inspirado en un diálogo del capítulo "Jesusismo" de Camera Café.
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Carlos Carome
Luego que dicen que los vallisoletanos somos cerrados y fríos de carácter.

Este mediodía, he conducido desde mi tierra de adopción (los madriles) a mi tierra natal (Pucela), que la tenía bastante abandonada últimamente. La salida de Madrid ha sido fantástica, he logrado encontrar el nuevo acceso al carril central de la A-6 a tiempo (es que lo han pueto escondido, escondido) y el sol iluminaba el paisaje, por lo que he decidido subir el puerto de Guadarrama para probar mis ruedas nuevas, y ver como estaba todo aquello nevado. Todo un acierto, una temperatura excelente (unos 18 grados al pie de la montaña) y un manto blanco brillante bajo el sol que han hecho que disfrutase muchísimo de esa parte.

Después, carretera nacional, con un sol de justicia camino de mi tierra.

Pero ¡oh!, tierras castellanas a la vista, a unos 70 kms. de Valladolid, una densa niebla ha hecho aparición, y ya no me ha dejado ver más de 10 metros delante de mis narices hasta que he llegado a la misma capital de Castilla León.

Y eso no es lo más impactante, si no que la temperatura ha bajado del tirón 12 grados, y en algunos momentos ha llegado a marcar 1,5º en el termómetro de mi coche.

¿Cómo narices espera alguien que crezcamos con un carácter cercano, cálido y afable criándonos en un lugar como éste?

Siempre me llamó la atención aquella expresión que se hizo popular hace unos años de "Teruel existe", por la que reclamaban más atención de las administraciones públicas.

Bueno, pues que sepáis que Valladolid, en invierno, desaparece. Bajo la niebla. Dura semanas.

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Carlos Carome
Fallan las fuerzas, el cansancio se acumula y te replanteas la forma de hacer muchas cosas. Ya no valoras lo que te rodea y lo que forma tu vida de la misma manera, y tus preferencias son otras. No disfrutas de lo mismo y aquello que antes te volvía loco, ahora carece de atractivo.

La pereza para ciertas tareas que hasta hoy siempre han sido obligatorias y que hacías sin cuestionártelo, ahora lo puede todo y te empujas cada mañana para ser capaz de afrontarlas.

¿Qué ha cambiado? ¿Por qué te está pasando esto? ¿Es simplemente un problema de la edad? ¿Se trata de un cansancio provocado por el ritmo llevado hasta ahora? ¿Debes plantearte el futuro a corto plazo? ¿Es el momento de una cambio de dirección?

Bueno, quizás simplemente es que ayer saliste hasta tarde y has dormido poco...
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Carlos Carome
Me gustaría ver una película americana, en la que el héroe, el policía que se salta las normas para dar su merecido a un sospechoso al que no puede acusar por falta de pruebas, se equivoque.

Que cuando le pegue un puñetazo porque sabe que es culpable, que cuando se pase tres pueblos en su detención, dándole más de lo necesario, que cuando le destroce el coche y la mitad del mobiliario de una calle, después de una película entera persiguiéndole, se demuestre que se estaba confundiendo de persona.

Me gustaría que, al menos en una película americana, cuando asalten la guarida de los malos con intención de liberar a un secuestrado, y lo hagan arrasando el edificio y matando a 50 personas en 15 minutos, vean que ése no era el sitio ni era la gente mala.

Por una puta vez, me gustaría que una jodida película americana, el grandioso héroe violento la cagase. Como en la realidad, vamos.

Quizás entonces empezarían a entender ciertas cosas, mucha gente.
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Carlos Carome

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Carlos Carome
Hoy es un día de esos.

Frío fuera. Lo quieres dejar ahí, fuera con todo lo demás, con todos los demás.

En casa te aguarda el antídoto. Calor hogareño, cansancio somnoliento, musical silencio, tranquilidad invernal, actividad limitada y lectura reconfortante.

Hoy es un día de esos en los que tu guarida se convierte en tu refugio.

Hoy es un día de esos en los que eres incapaz de imaginarte que mañana tienes que volver a madrugar, a conducir, a trabajar, a relacionarte.

Hoy es un día de esos que no encaja con el resto.

Hoy es un día en el que nada más importa, porque después de hoy, seguirá allí esperándote.

Hoy es un día de esos en los que no tienes que preocuparte, porque no vas a arreglar nada, todo puede esperar.

Mañana será otro día.
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Carlos Carome
Hoy he sabido de ti. Ha sido una sorpresa, saber de ti hoy y enterarme de lo que me han dicho, aunque en realidad estaba dentro de mis especulaciones mentales. Ya sabes que tengo muchas... y muy variadas.

Me dicen que has vuelto a casa. No sé si estarías de acuerdo conmigo por llamarlo "tu casa", porque sé muy bien que no lo sientes así, pero quizás sí es tu hogar. Tu ciudad, tu gente, tu entorno, en realidad aquello está dimensionado de manera perfecta para ti, siempre me lo explicabas.

Esto era grande, ruidoso y frío (no por temperatura ambiente) para ti. Me hablabas de irte a vivir al campo, con las vacas, y nos reíamos mucho ante la idea.

No sé las razones por las que te vas, pero ya me lo insinuaste hace tiempo, cuando yo aún estaba vivo. Seguramente mi mente creará todas las que se vea capaz, y me volveré a colocar en el centro del origen de ellas. En realidad sé que, de todas maneras, esto no te gustaba mucho.

Tampoco sé si es algo temporal o en principio no tienes pensado volver.

Para mi lo importante es eso, que te has ido.

Y sobre eso pensaré.

Un beso.
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Carlos Carome
Echo de menos...
...dormir hasta tarde...
...la comida de mi madre...
...las copas baratas...
...el hacer novillos...
...tu culo frío en mi cama...
...las cosas sencillas...
...la gente cercana...
...la música en directo...
...los bares tranquilos...
...el olor de la gasolina...
...el mar...
...una sopa caliente una noche de invierno...
...que la gente sonría...
...encontrarme gente conocida por la calle...
...conocer gente nueva cada día...
...descubrir una película impactante...
...el olor de la hierba recién cortada...
...saltarme los atascos por el arcén...
...hacerme 500 kms en un día...
...disfrutar  de mi trabajo...
...leerme un libro en dos días...
...no saber dónde estoy...
...saborear...
Echo de menos muchas cosas.
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Carlos Carome
Me sorprende la actitud de esa gente (mucha en realidad, si os paráis a observar) que en ciertos aspectos de sus relaciones con los demás (aunque quien muestra esta tendencia, lo hace para casi todo) se comporta como si el otro fuese un enemigo, un rival, alguien que por descontado quiere hacerle mal, aprovecharse de él o que, a cada palabra que le dirige, lo está insultando o menospreciando.

Muchos lo hacen en el trabajo, ya por ser quién eres o por el cargo que ocupas, independientemente de la persona que haya detrás, ya eres un enemigo. A partir de ese momento ya da igual lo que hagas, cómo te comportes o qué demuestres en el día a día. Sólo por estar en el puesto en el que estás, eres odiado.

Otros lo hacen con los hijos, piensan que su única intención es no dar ni palo, aprovecharse de sus padres, engañarles para hacer algo que no está permitido y salirse siempre con la suya. Por lo tanto, hay que corregirlo todo, bueno o malo, conveniente o inconveniente, útil o no, molesto o práctico. Tienen que dejar su huella, su autoridad, su jerarquía. Por supuesto, nada de ello puede tener efectos perjudiciales, que tontería.

Y el colmo está en los que utilizan la misma actitud en la vida de pareja. Los ves juntos y parece que lo están por lo que no les gusta del otro, porque lo que les gusta nunca sale a la luz. Se contradicen en cada palabra, se destacan los defectos, se delatan los errores en público y está claro que todo lo que haga el uno es porque le han tomado el pelo, y lo que haga la otra es porque no tiene ni idea de lo que habla.

¡Qué vidas tan agobiantes y tristes! Salir a la calle a vivir una contínua lucha con tu alrededor, con los conductores, con los peatones, con los dependientes de las tiendas, los camareros... Contar con el supuesto de culpabilidad hacia el prójimo simplemente por ser quién es, o dedicarse a lo que se dedica, o encontrártelo en una situación determinada...

La verdad, como compañeros de piso, de vida o de trabajo son de lo "mejorcito" que te puedes encontrar.

Yo suelo dar un paso atrás cada vez que me cruzo con uno de ellos...
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Carlos Carome
Es curioso como muchos alegan estar representando la opinión del colectivo, mientras argumentan intereses particulares a la hora de defender sus posiciones en los debates.

Últimamente en mi lugar de trabajo se está viviendo un debate interno sobre ciertas modificaciones en unas condiciones en concreto, y a la hora de plantear las implicaciones para el colectivo en el foro donde deberían resolverse estas cosas, los que han conseguido el poder gracias al apoyo de sus propios compañeros lo utilizan para guerrear entre sí y defender su propia parcelita.

Son evidentes los casos en los que ciertos personajes se aprovechan de la confianza de quienes los eligen para representarlos para sacar provecho para sí mismos, ya sea monetario, de poder, para currar menos, para asegurarse un puesto que no se merecen, o para poder rascarse la barriga durante una buena temporada.

Pero esto no dejaría de ser algo anecdótico si el sistema funcionase, es decir, si el pueblo se diese cuenta y los pegase una patada en el culo a la primera oportunidad, como se merecen. Pero es cuando llega la fase dos de la manipulación, cuando los que tienen acaparado el micrófono se dirigen a los que tienen inutilizado el cerebro, a los borregos que sólo miran quién dice las cosas y nunca el qué dice, ni mucho menos el porqué de lo que dice, y les dan todo lo necesario para consolidarse en una posición que nos condena de manera inexorable durante los siguientes años.

Y eso es lo que genera guerras, internas y externas por lograr esos beneficios del poder con mínimo esfuerzo, y lo que además inculca la desconfianza en los que utilizamos el cerebro para algo más que para sospechar de los fantasmas detrás de cada esquina y nos preocupa tirar hacia adelante, sin mirar si podríamos ganar un puto céntimo más por trabajar un puto segundo menos al día.

Pan nuestro de cada día, en todos los escalones de la sociedad, desde la comunidad de vecinos hasta El Parlamento, pero que, al igual que la TELEBASURA, los únicos culpables seguiremos siendo los que les damos de comer y permitimos que sigan existiendo.
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Carlos Carome
Una llamada que denota miedo intenta averiguar por la puerta de atrás qué le espera. Aprovecha la ocasión para sacar algunos trapos sucios y delatar a algún que otro agente doble que le ha facilitado información preocupante. Nunca se dio cuenta de que con ese tipo de cosas pierde contactos...

Sigue con su preocupación de cerrarse puertas tras de sí, puertas a las que todos sabíamos tendría que volver a llamar, puertas que ya no se abren cuando ven su cara a través de la mirilla, y a las que ahora toca el timbre poniendo la cara de alguien que no está aún quemado, y que conoce a quién está dentro.

En tiempos de crisis cualquier pedacito de pan sabe sabroso, y todo aquellos mendrugos duros que desechaste ahora vuelven en tus pesadillas y te hacen salivar ante el sabor que imaginas tienen. Tu estómago hace ruidos reclamando alimento, y sabes que tu cuerpo empezará a devorar la grasa en cuanto no encuentre nada nuevo que quemar, por lo que te irás consumiendo poco a poco, empequeñeciendo.

Después de armarte de valor, haces otra llamada más. Eres capaz de cualquier cosa por las sobras en un plato, y ahora incluso eso lo ves peligrar. No habrá aguinaldo de Navidad si también se te cierra esta puerta. Conseguiste que te abriesen escondiéndote detrás de alguien más alto que tú, pero cuando la puerta se abrió viste a alguien que no esperabas ver, aunque te dijeron que vivía por allí.

Ahora tu sustento puede estar en manos de alguien que un día se se despidió de ti para siempre.

De momento hoy no te has atrevido a llamar por segunda vez, aunque ya has oído su voz, y tu cabeza intenta sacar conclusiones sobre lo poco que te ha dicho, o simplemente, sobre cómo te lo ha dicho.

Te costará dormir esta noche.
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