Carlos Carome
Es triste, por lo menos a mí me lo parece. En estas fechas veo cantidad de ejemplos de la misma situación.

La gente hace cosas en las que no cree, o no sabe por qué las hace, o simplemente las hace por inercia.

Puedes preguntarles por ello, pedirles razones del porqué de repetir una y otra vez la misma actitud. Puedes pedir que te expliquen en qué se basan para hacerlo una y otra vez, o incluso que te describan lo que les convence para nunca dejar de hacerlo.

Es inútil.

Son robots sin ninguna preocupación por averiguar la razón de por qué son así y hacen lo que hacen. Siguen a los demás porque todo el mundo lo hace y es peor quedarse rezagado que ser uno más, aunque no se te pueda reconocer entre tantos individuos clónicos.

Hablan por hablar, andan por andar, celebran por celebrar, beben por beber, ... votan por votar.

Es lo que todos ellos quieren, ser, simplemente, uno más.
votar
Carlos Carome
Cuánta gente, cientos, miles, está amargada constantemente. Llevan esa cara, la del amargor, perpetuamente puesta. En todos sitios. Te cruzas con ella en la calle y te la planta ahí delante, mirándote como si tú fueses uno de los culpables de su continuo malestar.

¿Por qué saldrán de casa con esa expresión? ¿De verdad pensarán que su vida es mucho peor que la de los demás? ¿Se creerán que la sociedad es culpable de su mala suerte y que Dios les ha castigado naciendo donde han nacido?

Suelen ser los mismos que piensan mal de todo el mundo y que protestan por todo, que no creen que nadie haga algo mal sin querer, sin maldad, sino únicamente para joderles a ellos.

Se les ha quedado el gesto grabado, ya no tiene solución. Cada vez se les marcan más las arrugas de forzar su rostro.

Y claro, es un círculo vicioso, nunca nadie se acercará a ellos con cariño y nunca podrán salir de esa espiral de rencor y odio al prójimo.

Yo cada vez que me cruzo con uno de ellos, le sonrío.

Sé que les jode.
votar
Carlos Carome

El pelo teñido, y moldeado con laca, espuma y sesiones de secador. Las pestañas, alargadas. Las cejas, recortadas y perfiladas. Lápiz de ojos y colorete. Labios con efecto volumen, pendientes. Un piercing y un tatuaje, además de lentillas de colores. Pulseras, anillos, collares... Va subida en unos enormes tacones, embutida en un sujetador con relleno y una ropa interior que le da forma a su trasero. Se pinta las uñas y está depilada de arriba a abajo.

La chica que ha conocido esta noche le vuelve loco. Le gustan las personas orgullosas de cómo son. Para él es la mujer perfecta. Solo con verla ya desata sus más bajos instintos. Le gusta tanto así, como está, que después de esta noche intentará no volver a verla.

¿Por qué? Porque cuando la vea al natural no se va a parecer en nada a la que acaba de conocer.
votar
Carlos Carome
Somos débiles, unos más que otros. Unos aguantamos más ante las tentaciones, otros menos. La constancia y la autodisciplina son cualidades que se encuentran más en unas personas que en otras. Pero ¿son adquiridas o son propias de cada individuo? ¿Hasta que punto la educación y el entorno en el que se cría una persona pueden ser determinantes de su personalidad o, en este caso, de su fuerza de voluntad?

Incluso en diferentes etapas de nuestra vida podemos vernos más tentados a tomar el camino del medio que en otras, dependiendo del estado de ánimo o de la necesidad de satisfacción inmediata que suframos en ese instante.

No somos o no queremos ser conscientes del perjuicio que nuestra debilidad puede causarnos en un futuro cercano, y nos agarramos a soluciones inmediatas que nos sacan de la oscuridad temporal, aunque sepamos que más adelante nos arrepintamos de ello.

Esto va totalmente en contra del "vive la vida que son dos días". Y eso confunde aún más. Tener que elegir entre aprovechar oportunidades que quizás no se volverán a presentar o cuidarse para estar mejor dentro de unas semanas. No existe nadie que tome siempre la misma opción para todos los aspectos de su vida. Influye la importancia que cada uno le demos a apartado de nuestro día a día, unos nos preocupan para el medio plazo y otro preferimos disfrutarlos hoy mismo. Es la lista la que es diferente en unos y otros.

Toda la vida eligiendo, lo importante es que al mirar atrás haya merecido la pena. Sea cual sea la elección que tomamos.
votar
Carlos Carome
Nos conocimos hace tiempo. Hemos pasado mucho tiempo juntos. Poco a poco hemos ido contándonos nuestra visión particular de las cosas, nuestras opiniones. También hemos compartido nuestras experiencias anteriores, nuestros problemas, todo lo que habíamos vivido antes de conocernos o durante los ratos que hemos estado separados. Quizás no todo, lo que queríamos que el otro supiese.

Podemos decir el uno del otro que tenemos una idea clara de cómo somos, de qué nos preocupa, de qué pensamos sobre ciertos asuntos. Somos amigos, y nos buscamos cuando nos hacemos falta.

Pero ahora me vienes con obligaciones y derechos. Me reprochas que no te llamo, que no paso tiempo contigo, que no eres el primero en la lista. Me dices que no sabes qué es de mi vida, y que ya no te cuento nada.

Me acusas de descuidar nuestra relación, de no esforzarme en mantenerla, de ser mal amigo.

Creo que yo no he cambiado, es más, creo que tú tampoco. Y si fuese así, sería lo que tiene que ser. Mi vida cambia, mi entorno se transforma, mi rutina ya está obsoleta.

No recuerdo haber firmado un acuerdo contigo, pero por lo visto prefieres que te llame sin tener ganas y que te cuente cosas que no me apetece contar.

Creí que las relaciones eran sin interés, por ser como somos y por el beneficio que sacábamos de habernos conocido. Las exigencias no me parecen una forma natural de relacionarse, pero por lo visto tú te crees con ciertos derechos sobre mí que te hacen poseer la autoridad de reclamarme servicios que no forman parte de mi personalidad.

¡Qué lejos estamos ahora el uno del otro en cuanto a complicidad! Con todo esto vas a conseguir el efecto contrario al que esperas. Me pides más cercanía, forzada, y vas a conseguir que sólo te vea como un policía que me regaña cuando me acuerde de ti.

Estamos perdiendo la comodidad en las conversaciones de café, la espontaneidad de los emails y la sinceridad de los abrazos.

Las relaciones no se crean, ni se mantienen, ni se fomentan, simplemente se disfrutan y nos debemos alegrar de habernos conocido. A mí no me gustaría quedar con alguien que me da a entender que ahora mismo prefiere otras cosas y que se está obligando a mantener el contacto conmigo.

Prefiero encontrarme a la gente antes que ir a buscarla. Prefiero que la gente me de algo porque quiere, que porque yo creo que me lo tiene que dar. Prefiero que me sorprendan a creer que tengo derecho. En lugar de coger cosas, intento agradecer lo que me dan.

Años después de haber perdido contacto, he vuelto a hablar y verme con gente con la que tuve una gran relación en el pasado. ¿Y sabes qué? Ese día fue como entonces, no había cambiado nada y nos faltó tiempo para pasarlo juntos y contarnos más cosas.

Pero contigo ahora sí que veo difícil que vuelva a ser lo mismo cuando nos sentemos a tomar esa cerveza que me reclamas...
votar
Carlos Carome
¡Qué bonito es el derecho de libertad de opinión en nuestra sociedad! Cualquiera puede opinar de cualquier cosa en cualquier momento. Una suerte, que no tienen en otros lugares no tan lejanos.

Pero el significado de la libertad de opinión se entiende mal muchas veces, y otras tantas, se utiliza para manipular. Se manipula tanto por el que la manifiesta, como por el que la recibe e interpreta.

En muchos casos se confunde la libertad de opinar sobre algo con la libertad de juzgar a alguien o alguno de sus actos. Hay mucha diferencia entre el "yo no haría lo que tu has hecho" y el "eres muy mala persona por hacer eso y te mereces un castigo". Ejemplos sobre esto se ven todos los días (uy, bendita televisión). Si todo el mundo fuese consciente de estas diferencias, no habría ningún problema en que saliesen a todas horas energúmenos diciendo gilipolleces a diestro y siniestro. Siempre he pensado que la información es un derecho y un deber, y por lo tanto nada de lo que diga otra gente debería ser tan peligroso como para impedirle publicarlo. Cuestione lo que cuestione, defienda lo que defienda. Prefiero suponer que la gente tiene dos dedos de frente para distinguir la opinión de la manipulación, en lugar de estar preocupado porque nadie diga nada alarmante y que pueda comer el tarro a los que me rodean. Y si no es así, avisadme, que no quiero correr el riesgo y me voy a otro lado. Porque sería muy triste.

Eso me lleva a la otra visión, la utilización de las opiniones. Primero, deberíamos analizar quién está opinando sobre qué. A mí personalmente me la suda lo que opine sobre mi vida la gente que no me importa (y no he dicho "gente que no conozco", si no gente que no me importa). De la misma manera, lo que diga un cantante famoso sobre la política de un país no debería tener mayor transcendencia, o escuchar una opinión de un futbolista sobre la independencia de Cataluña. El hecho de ser alguien famoso no debería suponer mayor relevancia al contenido de su opinión que el de la de cualquiera de nosotros, sobre un tema que no tiene nada que ver con su popularidad, a no ser que tengamos miedo de que la admiración que tengamos a un individuo sobre su habilidad para dar patadas a un balón pueda hacernos creer que tiene razón en todo lo que opine. Si creemos que una persona conocida por ser bueno en un aspecto de su vida (un deporte, un arte, una habilidad) se convierte en un ídolo, al que hay que seguir en todo lo que diga, el problema lo tenemos nosotros, no el que habla. Si es así, es que no hemos entendido en absoluto lo que es la democracia y la libertad de opinión. Supongo que la gente prefiere que piensen sobre ellos que tienen dos dedos de frente antes que ser tomadas por puras marionetas.

Unos de los que más sobrestimados están actualmente en cuanto a la trascendencia de su opinión personal son los periodistas. Un periodista tiene como tarea principal informar, descubrir hechos de interés para el gran público y sacarlos a la luz de la mejor manera posible. Se les puede suponer una cierta capacidad debido a que manejan mayor información que el ciudadano medio, pero eso en absoluto les hace expertos en algo, ni mucho menos le da más valor a su opinión sobre un suceso de dominio público que a la de cualquiera del resto de los mortales. Para mi el caso es similar a los profesores de universidad. Saben del mucho de una materia porque han estudiado, conocen toda la teoría. Pero eso en absoluto les hace ser buenos ingenieros informáticos, por ejemplo, ya que no se dedican a ello, si no que simplemente son profesores. Existen otra serie de habilidades a desarrollar para ser un profesional en algo, más allá de tener la información, por muy completa que ésta sea. Me interesa la opinión de un futbolista sobre un equipo, no la de un crítico. Me interesa la opinión de los directores sobre las películas, la de los cocineros sobre la cocina, y la de los escritores sobre los libros. La de un lector más, me interesa menos que la de un amigo lector.

Decía un amigo mío hace muchos años (Pablo, va por ti) que pensaba que su voto no debería ser igual de válido que el de otro ciudadano que no se preocupa en absoluto por la política, que no tenía opinión propia, que simplemente seguía a uno de los rebaños mayoritarios. Tampoco creo que haya que llegar a esos extremos. Como muchas cosas en esta vida, creo que todo se arreglaría con educación. Si desde pequeños estamos acostumbrados a escuchar sin prejuicios, a analizar las cosas con objetividad y a pensar antes de hablar y actuar, creo que todo esto se evitaría.

Pero sí, da la sensación de que ahora mismo hay mucha gente que se deja guiar, que no se preocupa del porqué de las cosas, sino solo de quién lo ha dicho, para decidir si se suma a una opinión o a la otra... ¿por comodidad? Triste.

La de problemas que nos ha dado eso a lo largo de la historia... siempre aparece algún aprovechado, como el de la foto.
votar
Carlos Carome
Cuenta la leyenda que una vez existió un hombre en esta ciudad que, cada vez que iba mover un dedo dentro de la comunidad en la que vivía, pensaba en si lo que iba a hacer o estaba haciendo podía molestar o causar algún perjuicio a los que le rodeaban.

No era algo premeditado. Desde siempre pensó que era lo correcto y le salía de forma natural, instintivamente, como parte de su naturaleza. Lo hacía a cada instante, desde que salía de su agujero particular y mezclaba su existencia con los demás mortales a primera hora de la mañana, hasta que se volvía a recluir en secreto y en silencio.

Cada vez que salía de casa lo hacía sin dar portazos, no hablaba a gritos por los pasillos de su edificio, con el coche no paraba en cualquier lugar y en cualquier momento, aunque buscase aparcamiento se preocupaba de echarse a un lado, no circulaba por el carril izquierdo sin motivo, no aparcaba en doble fila por no andar 100 metros hasta el lugar a donde iba, no giraba sin mirar desde cualquier carril para evitar dar un pequeño rodeo debido a su propio error o despiste, en el metro no se paraba en la puerta cuando entraba en un vagón, siempre se ponía a la derecha en las escaleras mecánicas, no desdoblaba la ropa en las tiendas y la dejaba tirada en un montón, no tiraba basuras al suelo ni escupía en el medio de la calle, no meaba en las esquinas cuando estaba borracho, ... simplemente se dedicaba a pensar antes de hacer.

Continuamente se ponía en el lugar de los otros que de alguna manera podrían verse afectados por sus actos, y buscaba una alternativa que le permitiese poder hacer lo que deseaba sin amargarle la vida a nadie.

Yo nunca lo conocí. Según he oído la gente no lo apreciaba. Les hacía sentirse malas personas. Dicen que no pudo soportar vivir en la ciudad, que se sentía incomprendido y agredido constantemente. Que su vida era un completo infierno y que la gente lo miraba mal y lo señalaban con el dedo.

Algunos comentan que se fue a vivir a las montañas, aislado, mezclado con los animales salvajes, porque allí era el único sitio en el que podía seguir comportándose como él pensaba que debía hacerlo y que el resto de la comunidad lo respetase.

Otros dicen que se convirtió en un espíritu, un ángel de la guarda que algunos llaman conciencia o sentido de la responsabilidad, o que otros le dan un nombre místico o religioso, y que se dedica a hablarle al oído a la gente intentado involucrar su sabiduría.

Lo que está claro es que se le echa mucho de menos y que, de momento, sus enseñanzas siguen sin tener la aceptación que deberían en este nuestro mundo civilizado.
votar
Carlos Carome
Se te nubla la vista, los colores desaparecen, solo ves sombras. Los enemigos aparecen por todos lados y crees poder derribar las paredes a cabezazos. No soportas el contacto físico, las palabras alrededor son insignificantes, inútiles, estúpidas. Quieres volver a tu agujero y no consentirás que nadie se acerque a él. Alrededor solo has dejado un rastro de sangre que cuando despiertes mañana ya no estará. Pero algún día cuando salgas del agujero ya no quedará nadie.
votar
Carlos Carome

La empresa es idea de una amiga, os recomiendo el vídeo y la web (www.latechocolate.com).

Un beso Ali

votar
Carlos Carome

Uno de los deseos del hombre desde la antigüedad es el de que su recuerdo permanezca más allá de su existencia. Desde siempre se ha dicho que se puede considerar que has sido algo en este mundo si has conseguido dejar algún rastro de tu paso fugaz por la comunidad mundial.

En el pasado eso era algo más difícil. Publicar un libro, componer y editar una obra musical, o realizar una pintura o escultura de relevancia sólo estaba al alcance de unos pocos.

Ahora mismo es mucho más fácil. Cualquiera puede escribir algo y publicarlo en Internet a la vista de todo el planeta (ni siquiera de una pequeña comunidad)... a las pruebas me remito.

Es muy sencillo grabar con un mínimo de calidad un tema musical en casa, de cualquier estilo. La tecnología permite que cualquiera tenga su pequeño estudio casero, y a la vez, es muy fácil divulgarlo por la red.

También es cómodo grabar un vídeo, película, corto, y colgarlo de cualquier sitio.

Siempre he pensado que la gente nace con una virtud, algo en lo que es excepcionalmente bueno, pero la mayoría lo desconocemos. Hay gente que tiene la suerte de descubrirlo muy pronto y hacerse una vida completa alrededor de ese hallazgo, y son admirados por el resto. Pero sé que los demás tenemos una faceta en la que somos únicos, individuos de élite.

La mayor parte de nosotros acaba encontrando tarde o temprano algo en lo que es bastante bueno, algo que le permite escalar en la vida (claro, no hablo sólo de actividades artísticas, también profesionales, deportivas...) lo suficiente como para ponerse la etiqueta de "haber tenido éxito". Los americanos (del norte) tienen "muy desarrollado" el concepto triunfador, y sobre todo el de perdedor. Llamar a alguien "looser" en una peli americana es casi tan grave como llamarle "gallina" (haciendo el gesto ese de poner las manos en el sobaco y aletear mientras se cacarea).

Sólo hay que buscar, intentar, probar. Yo probé durante una temporada en la música, dos de hecho, y ambas terminaron por causas de fuerza mayor. Lo volveré a intentar, seguramente no dentro de mucho tiempo.

Para pintar no creo que valga, y la escultura no me llama.

Me gustaría perdurar en otras cosas: construir o diseñar algo relevante, más que en tener un hijo (que en realidad no tiene mucho mérito) me gustaría educar uno, colaborar en algo grande y extraordinario, formar parte de una revolución, ...

Siempre está la gente que decide que la forma más sencilla es la de aparecer el primero en la lista de algo, por ejemplo de los récords Guiness , aunque sea el mayor número de masturbaciones en un día.
votar
Carlos Carome

¡Felicidades!

Sin duda te lo merecías. Has conseguido llegar a... bueno... más alto de donde estabas, tampoco tanto.

Pero bueno, es lo que querías, por lo que has estado peleando todo este tiempo. Te lo mereces, de verdad. Tú y yo estamos seguros de que los demás no lo van a entender, van a empezar a hablar de que si estabas enchufado, que si eres un trepa, que si no has hecho nada más que poner zancadillas hasta que has llegado ahí. Pero tú ni caso.

Además, ahora se van a enterar ¿no? Llevabas tiempo con ganas de que te diesen una oportunidad de enderezar las cosas. No hay más que vagos a tu alrededor, a los que ves todos los días como se tocan las narices, mientras tú te preocupas de hacer tu trabajo cada día mejor.

Ahora en las reuniones ya no te podrán hablar de igual a igual, te deben respeto, tú tienes la última palabra. Pueden exponer sus opiniones, pero durante un rato, luego ya pasaremos a las decisiones, que sí, las tomas tú.

Y eso se va a notar, todo va ir sobre ruedas. Todo el mundo verá cómo se deben hacer las cosas. Y si hay que sacar el látigo se saca, que luego la gente se te sube a las barbas. ¡Que tú tienes muchas horas de vuelo! Y porque seas joven no te van a torear.

Todo va a cambiar ahora. Y esto sólo es el principio. Te ves llegando lejos. De momento ya tendrás que ir pensando en comer con otra gente, mezclaté con los tuyos. Mantén las distancias. Los otros ya no son tus compañeros, son tus empleados. Si no lo haces así no te van a mantener el respeto mucho tiempo.

¿Cómo se ve todo desde ahí arriba? Te confieso que a mí me daría vértigo, tanta responsabilidad. Hay que tenerlos muy puestos para dirigir a un grupo de gente y hacerse responsable de lo que hagan... ah, ¿qué no te habías parado a pensar en eso? Pues sí, aparte del mando también has ganado la responsabilidad.

Sabes, es como comprarte un coche, o un arma, o un avión, tú sólo conduces, pero si te llevas algo o a alguien por delante el único responsable eres tú.

Mucha suerte.
votar
Carlos Carome
Transcurrida mi cena de navidad de empresa correspondiente a este año, paso a publicar un análisis realizado sobre dichos eventos en las horas anteriores y posteriores al suceso en cuestión:

Se me ocurre muchas formas de abordar este estudio, distintos puntos de vista. Por ejemplo, se podría observar desde el enfoque de análisis a los perfiles típicos de una cena de empresa (seguro que todos podéis identificar a varios elementos, que independientemente de la empresa o la ciudad en la que estéis, son representados por un individuo al menos: el gorrón, el borrachuzo, el macarra...).

Pero he preferido hacerlo desde un lado más metódico, más ingenieril, que nos será a muchos más familiar. Vamos a desglosar las diferentes fases de una cena de empresa de navidad:

  • Fase 1: El preámbulo. Corre como la espuma ese correo de convocatoria, normalmente siempre sale del mismo ordenador (y el resto agradecemos la molestia) pero lo más llamativo es la ola de preguntas respuestas, confirmaciones desmentidos que desencadena: "¿Sabes si va fulano?" "Pues yo si no vas tú yo no voy" "Cuando vea quien se ha apuntado ya decido"...
  • Fase 2: La quedada. Los mismos individuos que han presupuesto unos lazos indispensables para su asistencia durante la convocatoria, ahora se esfuerzan en asegurarse un punto de encuentro que les asegure no llegar los últimos, ni mucho menos los primeros, y que les permita conseguir un sitio entre las dos personas concretas con las que se quiere sentar. Todo un arte, por planificación, por oportunidad, por destreza y por diplomacia. "No, este sitio está reservado, búscate otro"
  • Fase 3: La agrupación. Una vez la masa se ha dirigido al local seleccionado por las autoridades al respecto, la distribución es clara. Todo el trabajo realizado anteriormente decide las zonas, y a su vez, los puntos de enlace entre las distintas zonas. Sólo los rezagados tendrán la obligación de ocupar los sitios que queden libres. Puede que tengan suerte.
  • Fase 4: La observación. Comienza el momento en el que todo el mundo se preocupa de identificar caras y colocarlas detrás de una mesa y un ordenador en el día a día... "Esa es la que trabaja con fulano en nosedónde" "Que no, que esa hace tiempo que se fue de la empresa" "No tenéis ni idea, "esa" para empezar es un tío con el pelo largo, y además, es el camarero del restaurante". Todo veracidad.
  • Fase 5: La comida tranquila. La primera parte después de la llegada de los platos es la propiamente dedicada a comer. "Qué bueno está esto""Déjame probar aquello" "¿Cómo es que se acabado el vino si nadie bebe?""Yo no bebo para no mezclar, pero copas sí, de todos los tipos" "¿Tú qué bebes, vino o cerveza?" "De las dos cosas"
  • Fase 6: La comida alegre. Empiezan a volar trozos de pan, servilletas y otros objetos. No nos hablamos con el otro lado de la sala, por eso les odiamos y les tiramos cosas. Es típico. Pasa en todas las civilizaciones. Normalmente el peor parado suele ser el camarero, y si tiene mechas, más.
  • Fase 7: Las fotos. Siempre hay alguien que se arrepentirá de haber posado para la foto... al día siguiente claro. Ahí ya somos equipo, todos uno. Se acabaron los separatismos, no hay nada mejor que el alcohol contra los nacionalismos.
  • Fase 8: De camino al garito. Suele haber problemas. Primero para elegir, muchas cabezas juntas, muchas opiniones, pocas ideas... Después la ruta, no suele estar clara, y se producen extravíos y rupturas. Las primeras bajas se hacen patentes, normalmente unos de camino, y otros al ver la naturaleza del sitio. Normalmente la imagen de la mujer y los hijos en la cabeza es más fuerte.
  • Fase 9: Todos sabemos bailar. Se acabó lo que se daba. Las conversaciones brillan por su ausencia. Se añaden unidades al grupo que nadie conocía, normalmente especies con gran embergadura de ala, pico aguileño y grandes garras. La manada se protege a sí misma. La vista se vuelve borrosa y se olvidan los nombres. Te das cuenta de que cada vez las caras conocidas son menos, entre las que no ves bien y las que ya se han ido.
  • Fase 10: De camino a casa. ¿Taxi? inténtalo chaval. Mira, Gallardón se ha portado bien y ha abierto el metro antes que de costumbre. Casi casi consigue que le vote... Mañana sabrás dos cosas que ahora no eres capaz de darte cuenta: que hace un frío de la hostia, y que hueles fatal.
  • Fase 11: La resaca. Bien, estoy en casa. En mi casa. Lo demás ya lo pensaré mañana.
  • Fase 12: El marujeo. Como tardes en llegar al trabajo el lunes siguiente, alguien habrá relatado en tu ausencia todas tus andanzas, verdaderas o no, exageradas o no, que lo mismo da. Lo que cuenta es lo que se dice, que es lo divertido, no lo que haya pasado. los que no estuvieron allí prefieren que se adorne la cosa, así para otro año se animan. Los que estuvieron y se inventan cosas, les gustaría habérselo pasado tan bien como tú.
Por cierto, no me lo había pasado tan bién nunca en una cena de Navidad. Me alegro de haber ido.

Y como se dice en estos casos, gracias a la organización. Todo un éxito.


votar
Carlos Carome
Las cosas que yo veo verdes, son todas del mismo color. Lo vea como lo vea. Yo soy daltónico, por lo tanto, lo que yo veo parece ser que no es lo mismo que lo que la mayoría de la gente ve. La gente ve más matices que yo, o por lo menos es consciente de ellos.

Lo que está claro es que hay un conjunto de cosas, las verdes, que tienen una cualidad idéntica, y que alguien decidió llamar "color verde". ¿Cómo podríamos asegurarnos de que lo que cada uno llamamos color verde, y que es común a ese conjunto de cosas, es lo mismo para todos? ¿Ves tú el verde igual que otra persona? Mi caso es diferente, yo no veo todos los matices, por lo que tomo por iguales cosas que son diferentes.

Pero las asumidas por todo el mundo del mismo color, uno llamado verde, ¿se ven igual en todas las mentes, detrás de todos los pares de ojos "convencionales"?

Es más. La sensación mental que tenemos cada uno y a la que llamamos "ver", ¿será la misma para todos? ¿Quién es capaz de describirla sin utilizar razonamientos basados en otras suposiciones de interpretaciones acordadas de antemano?

La percepción es siempre personal, subjetiva. Jamás sabremos si las cosas de las que somos conscientes, son comunes para todo el mundo.

Y ahora piensa, ¿que es para ti el amor, la justicia, la alegría, la amistad, el deber, el derecho, el dolor, la música, el arte, la religión, la belleza, ... la vida?

¿Y cómo verán los demás todo eso?

Como mínimo, humildad.

votar
Carlos Carome
Tenía que buscarlo (de la Wiki, of course):

El lupus eritematoso sistémico (LES o lupus) es una enfermedad autoinmune crónica. En ésta, el sistema inmunológico ataca a las células del organismo y los tejidos, produciendo inflamación y daño debido a la unión de autoanticuerpos a las células del organismo, y al depósito de complejos antígeno-anticuerpo.

El lupus puede afectar cualquier parte del organismo, aunque los sitios más frecuentes son el corazón, las articulaciones, la piel, los pulmones, los vasos sanguíneos, el hígado, los riñones y el sistema nervioso. El curso de la enfermedad es impredecible, con periodos de crisis alternados con remisión. El lupus se presenta más comúnmente en africanos y en mujeres. Las primeras manifestaciones de la enfermedad se observan frecuentemente entre los 15 y 45 años de edad. Aunque hasta el momento no hay una cura, los síntomas se tratan principalmente con corticosterioides e inmunosupresores.

votar
Carlos Carome
Es tan fácil como eso. No hay otra cosa de la que preocuparse mientras conduces, mientras hablas con tu acompañante, mientras piensas en qué vas a hacer este fin de semana. Procura no salirte del carril.

Y parece fácil. En principio todo está preparado para que sea así. Tienes pintadas para ti dos líneas blancas a ambos lados que te ayudan a conseguirlo, por si no sabes exactamente dónde termina el espacio reservado.

Es más, sigues a otra gente que lo hace delante tuyo, con mucha facilidad. Puedes aprender de ellos, simplemente fijándote atentamente y no cometiendo sus errores.

Mantén tu trayectoria ordenada, firme, adaptaté a las curvas, regula tu velocidad, acelera cuando sea necesario.

Si consigues no salirte de tu carril, llegarás sano y salvo a tu destino.


votar
Carlos Carome
He vuelto a asomarme al pozo, y he visto mi cara reflejada en el agua turbia.

No me han entrado ganas de saltar, pero he sentido la posibilidad de caerme.

El camino que me debe sacar del bosque ahora está oculto en la oscuridad, y no soy capaz de ver la puerta de entrada a mi hogar.

Pero la luz de la luna aún ilumina lo suficiente como para seguir intentando escapar de aquí, aunque sea a tientas.
votar
Carlos Carome
Me he decido a volver a publicar esto, literalmente, a volver a hacerlo público, porque seguía estando ahí, aunque no se viese.

Es arriesgado, lo sé.

Es personal, y es crudo a veces. Pero es una de mis vidas.

Ésta es la real, en Missing Luggage, la paralela, con lugar diferente, cama diferente y gente diferente, y en George Samsa, la imaginaria.

Recordad que no escribo para nadie, sino para mí.
votar