Carome
Hoy es uno de esos días en los que retrocedes, uno, dos pasos, o incluso echas una carrera larga para alejarte de ti mismo, de tu yo actual, y te miras. Te miras desde lejos, lo suficiente para verte entero, en todas tus facetas. Después te subes a una colina y te buscas. Desde allí te intentas encontrar, sin perder de vista a tu yo actual, te intentas ver cierto tiempo atrás. Y tu obsesión es comparar ambas imágenes. Tu yo ahora y tu yo antes.

¿Y cómo me veo? Seguro que sonará estúpido nada más leerlo, pero en comparación con mi imagen pasada de referencia yo me veo más alto, más fuerte, más listo y más atractivo.

Alguno dirá "¡qué creído!", otro "¡qué estupidez!" y si alguien me dijese algo así de si mismo yo pensaría que se está comparando con cuando tenía ocho años.

Pero no, me explico.


  • Comparado con cierto tiempo atrás creo que he crecido, hacia arriba. Veo las cosas desde una perspectiva más  amplia y alcanzo a distinguir detalles que antes permanecían ocultos por la inmediatez de otros más opacos.
  • Me considero más inmune a ciertos contratiempos, y la experiencia (sobre todo las malas experiencias) me han curtido y me han dado mecanismos para no sangrar por los mismos sitios y lanzarme a batallas en inferioridad.
  • No repetiría cosas que hice antes, y sobre todo, no repetiría algunas cosas de la misma manera. No sé si mi inteligencia a ido a más o a menos, pero estoy seguro que tengo mayor capacidad de decisión en algunos campos que cuando me lancé a la piscina convencido de que flotaría tantas veces.
  • Y sí, creo que ahora me gusto más que antes. Por primera vez en mucho tiempo, tengo la sensación de haber superado una etapa en la que me descuidé y durante la cual dejé de gustarme, a pesar de vestir de la misma manera y pesar prácticamente lo mismo. Pero me miraba hacia dentro y no veía al que una vez me parecía un gran tío.

Todas estas sensaciones no son de hoy, quizás un día poco productivo y en el que la motivación en general ha salido bastante tocada, si no de una tendencia que se ha producido desde unas semanas atrás. Me gusta reflejar mis cambios aquí, donde pueda verlos cuando quiera, y volver a ellos cuando note que de nuevo, merece la pena dar esos pasos, o subirse a esa colina a observar.
votar
Carome
Cuando todas la manos son útiles, aparece alguien que decide retirar la suya. Es una acto de cobardía, escudado detrás de un procedimiento administrativo, ejecutado por una persona capaz de anteponer unos míseros euros que no le pertenecen, pero que mejoran su nota en la ambición del poder, al respaldo casi involuntario y sin esfuerzo que da el tener un resquicio de vida normal dentro de la desesperación.

La vida es tranquila cuanto más creemos que se parece a la de los demás, lo normal, en lo bueno. Tener nuestra pareja, nuestro trabajo, nuestra casa, es lo que nos hace encontrar una estabilidad y nos permite conciliar el sueño cada noche, a pesar de los avatares del día a día que nos hacen tambalearnos de lado a lado mientras estamos fuera de nuestro hogar.

En una situación dolorosa, son esos hilos que nos atan a la normalidad los que nos hacen levantarnos del suelo con mayor facilidad y recuperar la fuerza necesaria para afrontar otra embestida del viento racheado.

Cortar un hilo como ése a una persona que está luchando por salir adelante con todas sus fuerzas, es un acto ruin y despreciable, que dice mucho de quienes lo ejecutan, convirtiéndose así en los peores aliados de lo que se llama humanidad y sentido común, y añadiéndolos a las filas de los mercenarios y descerebrados que son capaces de traicionar a todos los suyos por unos sucios céntimos en sus bolsillos.

Ánimo jefa, seguimos contigo.
votar
Carome
Por definición, un vendedor es alguien que, además de dar información, debe convencer. Para dar información sirve un panfleto o un documento. Un vendedor debe hacer ver a un cliente que necesita lo que le ofrece, que su vida va a ser mucho mejor después de comprarlo y que lo que se pide por ello es justo y razonable.


Un vendedor debe trasmitir confianza, y para ello necesita tener seguridad en sí mismo. Debe creerse lo que está diciendo, o al menos parecerlo, o parecer seguro de que no le van a pillar con ninguna pregunta del tema del que está hablando.

Un vendedor no puede limitarse a recitar un guión, poner una sonrisa y rezar para que no le pregunten de esto o de lo otro. Un vendedor tiene que aparentar estar por delante del que pide la información, sin menospreciar nunca, y demostrar intención de ayudar para resolver sus problemas.

Un vendedor nunca puede parecer segundón, pequeño, dubitativo o inseguro.

Si esas son las virtudes que debe tener un equipo de vendedores para la venta del siglo, pensad las que debería tener EL LÍDER DE TODOS LOS VENDEDORES



votar