Cuando se esperan cambios, estos llegan de la manera más inesperada. Todo el mundo estaba esperando la consecución de un evento que se ha retrasado años, y que problemente cumplirá el último anuncio hecho de una fecha definitiva, después de haber incumplido otro puñado de ellos durante los últimos tiempos.
Esto supuestamente era bueno, una buena noticia pero que todo el mundo sabía que debería aprovecharse para sanear una estructura que no terminaba de funcionar, y lo que es peor, daba señales de estar absolutamente agotada.
Pero salta la sorpresa, el notición, y aunque algunos ya sabían algo, sucede algo inesperado que puede mover bastantes sillas. Y comienzan las especulaciones. Como sucedió con el fichaje de Alonso por Ferrari, ahora comienzan las apuestas, los candidatos y todo ello llevará a una reacción en cadena, que ahora se antoja a destiempo.
A destiempo porque puede hacerse por necesidad de llenar huecos, sin estrategia, de nuevo, y simplemente "colocando al que hay", como de costumbre, cuando se avecina un momento crítico en la vida de la casa verde que puede marcar el futuro en los próximos diez años de los que allí echamos las horas.
¿Se cambiará la orientación seguida hasta ahora? ¿Se resentirá el empuje hacia el exterior? ¿Perderemos modernidad, la poca que teníamos?
Quién sabe. Lo que si está claro es que, llevado al tema individual, esto va a suponer para muchos la pérdida de una referencia, y para otros, un liderazgo claro y el tener al menos una idea, que pueda guiar a todos aquellos que se comportan como miembros de un rebaño que es capaz de seguir a un suicida en sus últimos segundos de existencia.
Esto supuestamente era bueno, una buena noticia pero que todo el mundo sabía que debería aprovecharse para sanear una estructura que no terminaba de funcionar, y lo que es peor, daba señales de estar absolutamente agotada.
Pero salta la sorpresa, el notición, y aunque algunos ya sabían algo, sucede algo inesperado que puede mover bastantes sillas. Y comienzan las especulaciones. Como sucedió con el fichaje de Alonso por Ferrari, ahora comienzan las apuestas, los candidatos y todo ello llevará a una reacción en cadena, que ahora se antoja a destiempo.
A destiempo porque puede hacerse por necesidad de llenar huecos, sin estrategia, de nuevo, y simplemente "colocando al que hay", como de costumbre, cuando se avecina un momento crítico en la vida de la casa verde que puede marcar el futuro en los próximos diez años de los que allí echamos las horas.
¿Se cambiará la orientación seguida hasta ahora? ¿Se resentirá el empuje hacia el exterior? ¿Perderemos modernidad, la poca que teníamos?
Quién sabe. Lo que si está claro es que, llevado al tema individual, esto va a suponer para muchos la pérdida de una referencia, y para otros, un liderazgo claro y el tener al menos una idea, que pueda guiar a todos aquellos que se comportan como miembros de un rebaño que es capaz de seguir a un suicida en sus últimos segundos de existencia.



